Migraciones no precisó el número de personas afectadas. Solo en junio salieron del país 26.528 personas por turismo.
El Gobierno ajustó el cierre de fronteras hasta, al menos, el 9 de julio y redujo de 2.000 a 600 personas los permisos para el ingreso diario al país, lo que implicó la cancelación de decenas de vuelos, por lo que miles de argentinos que ya tenían fecha de regreso quedaron en el exterior y deben reprogramar su retorno.
Estas medidas contempladas en la Decisión Administrativa 643 publicada el viernes último generaron severas complicaciones. Roger Zaldivar, director científico del Instituto Zaldivar, informó que por un vuelo cancelado se perdieron cinco córneas para trasplante en el país que habían sido donadas en los Estados Unidos.
Y en las redes sociales se multiplicaron los testimonios de personas que ya tenían vuelo de regreso e incluso algunas estaban en los aeropuertos a punto de embarcar cuando las aerolíneas les informaron que debían reprogramar. Sólo en junio, 44.242 personas viajaron al exterior: el 60% por turismo; el 15% por trabajo; el 14% por residencia; el 6% por mudanza; el 3% por estudio; y el 2% por “otros motivos”.
Para el Gobierno de Alberto Fernández, no se trata de una medida sorpresiva, porque todos los pasajeros firmaron una declaración jurada en la que aceptaron las consecuencias de viajar durante la pandemia. En esa declaración, destacan en Casa Rosada, cada viajero era informado de que la salida del país implicará “la aceptación y asunción de las consecuencias sanitarias, legales y económicas derivadas de las mismas y del eventual reingreso a la Argentina”.
La Directora de Migraciones, Florencia Carignano, ratificó que “no van a haber vuelos de repatriación” de argentinos. Y explicó que la situación es “diferente” a la de 2020 cuando inició la pandemia, porque esta vez los viajeros sabían que podría haber medidas que restringieran el regreso.
