jueves, mayo 14, 2026

Le dieron perpetua, estuvo 12 años presa en Santa Fe y al final era inocente: recibirá una indemnización millonaria

Una docente que había sido condenada a prisión perpetua y pasó 12 años presa acusada de haber asesinado a su esposo en la ciudad de Arequito será indemnizada con siete millones de pesos por daños y perjuicios por la provincia de Santa Fe, luego de comprobarse que era inocente.

María Antonia Gauna es la protagonista de la insólita historia que comenzó en el año 2008, cuando fue condenada a prisión perpetua por el crimen de su marido, Omar Bartorelli. La docente siguió reclamando su inocencia hasta que la Corte Suprema de la provincia decidió revisar el caso en 2016.

Luego de los informes médicos, se comprobó la inocencia de Gauna, que instruyó a su abogado para que comience las actuaciones que le permitan volver a su casa, recuperar sus bienes y ser reconocida como heredera de su esposo.

El Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual número 2 de la provincia dictaminó que el Estado provincial deberá resarcir por daños y perjuicios a Gauna, de acuerdo a lo que establece la ley 7.658 de indemnización por sentencia judicial absolutoria.

En ese sentido, el Tribunal señaló que “la mujer fue privada de su libertad a consecuencia de resoluciones judiciales, siendo declarada absuelta casi doce años después por encontrarla la Corte Suprema de Justicia inocente del delito por la que fuera condenada”.

Por qué fue declarada inocente tras 12 años

El asesinato del productor agropecuario y esposo de María Antonia Gauna, Omar Carlos Bartorelli, sucedió el 6 de febrero de 2005, cuando la pareja volvía a su casa. Bartorelli fue encontrado en el jardín de la vivienda con ocho puñaladas y la mujer a su lado, malherida e inconsciente.

Cuando la docente correntina salió del coma fue detenida y llevada a la cárcel. Y ya en 2008 fue condenada a prisión perpetua como autora penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo.

Recién 10 años después, un médico especialista demostró ante la justicia que los dos tendones cortados que tenía Gauna eran heridas que no pudieron ser autoinflingidas. Eso demostró que la mujer era inocente y que hubo un tercero que atacó a la pareja.

Fuente: TN

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