miércoles, enero 14, 2026

Desde la llegada de Milei se destruyeron casi 177.000 empleos privados registrados

El empleo asalariado privado registró en octubre su mayor caída en un año y medio, en un contexto marcado por la incertidumbre electoral y, sobre todo, por el impacto de un modelo económico que no prioriza la generación de trabajo formal. Según datos oficiales, la pérdida de puestos se viene profundizando desde junio y consolida una tendencia negativa iniciada meses atrás.

De acuerdo con la información difundida por la Secretaría de Trabajo, en octubre se contabilizaron cerca de 6,2 millones de trabajadores formales en el sector privado, lo que implicó una reducción de 17.900 empleos respecto de septiembre. Se trata del retroceso mensual más pronunciado desde abril de 2024, cuando la economía aún reflejaba los efectos de la fuerte devaluación de comienzos de ese año.

Desde la asunción de Javier Milei a la Presidencia, la destrucción de empleo asalariado privado ya alcanza los 176.900 puestos. Si bien la mayor parte de esa pérdida se concentró en el primer semestre de 2024, entre junio y octubre de 2025 se eliminaron otros 71.300 empleos, lo que evidencia una aceleración del proceso en la segunda mitad del período.

El deterioro se observa con especial intensidad en la industria manufacturera y la construcción, dos sectores que también resultaron fuertemente afectados por la caída de la actividad. En ese sentido, el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, advirtió que el retroceso del empleo industrial es “alarmante”, al señalar que en los últimos dos años se perdieron más de 60.000 puestos de trabajo y que, salvo alimentos y bebidas, el resto de las ramas presenta caídas que llegan hasta el 15% en comparación con noviembre de 2023, como en el caso de la industria textil.

Más allá de estos rubros tradicionales, los datos muestran que la pérdida de empleo también alcanza a sectores que crecieron en términos de actividad en los últimos meses, como el petróleo, la minería y la intermediación financiera. Este comportamiento refuerza la idea de que el esquema de crecimiento impulsado por el Gobierno se apoya en actividades poco intensivas en mano de obra, que generan escasos puestos de trabajo y, en algunos casos, incluso reducen el nivel de empleo debido a características estructurales de cada sector.

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