Mitre volvió al ruedo con ilusión y mucha expectativa. Luego de un 2025 histórico, con ascenso al Federal A, permanencia asegurada y una Reválida en la que incluso peleó por seguir avanzando, el Auriazul inició una nueva pretemporada con la mirada puesta en sostener y profundizar ese proceso.
Al frente del proyecto continúa Miguel “Pico” Salinas, el experimentando director técnico que condujo al club en cada uno de esos logros y que ahora encabeza una nueva etapa.
Con cerca de 30 jugadores, el plantel retomó este lunes los entrenamientos en el estadio Tito Cucchiaroni, combinando futbolistas del ámbito local, juveniles del club y refuerzos. Salinas visitó los estudios de Códigos y remarcó que el inicio de este nuevo ciclo tiene un significado especial.
“Empezamos con los jugadores que pretendíamos, con una base, con chicos de inferiores y algunos de la liga. Arrancamos con mucho entusiasmo. Siempre digo que estoy agradecido a Mitre por darme otra oportunidad. Es un desafío muy importante porque el club dejó la vara muy alta y viene haciendo bien las cosas desde hace cuatro años”, expresó.
En ese sentido, remarcó que su llegada se da dentro de un proyecto ya consolidado. “Mitre tiene una idea clara y se respeta. Nosotros entramos a implementar esa doctrina y a sumar la nuestra como cuerpo técnico. En el fútbol hay cuatro patas como en una mesa: dirigentes, jugadores, cuerpo técnico y la hinchada. Si una falla, no sirve".

Objetivos claros para una nueva temporada
El balance del año pasado es, para el entrenador, altamente positivo. Mitre no solo logró el ascenso al Federal A, sino que se mantuvo en la categoría y compitió con ambición. “Se lograron dos bicampeonatos provinciales, el ascenso y después el Federal A, donde se hizo una muy buena campaña. Nos salvamos del descenso en la fase regular y después encaramos diferente. Eso fue gracias a los chicos, que siempre entendieron la idea del club de querer ganar todo lo que se juega”, valoró.
Con ese antecedente, los objetivos para la temporada que se viene son concretos. “Ahora la meta es tratar de estar entre los cuatro primero sí o sí, para olvidarnos del descenso y empezar a pelear por lo que quiere el club. La idea nuestra y de los jugadores es tratar de entrar a una Copa Argentina, para darle un premio más a Mitre, que se lo merece”, sostuvo.

Trabajo, refuerzos y el rol de las inferiores
De cara a esta nueva temporada, el cuerpo técnico optó por sostener una base del plantel y reforzarla de manera puntual. Con once bajas y seis incorporaciones, la idea es potenciar lo construido el año pasado y dar un salto de calidad, apostando a jugadores que sumen y ayuden al equipo a seguir creciendo.
Más allá de los nombres propios, remarcó que el principal desafío es darle una identidad al equipo. "El foco está puesto en consolidar una idea de juego y un grupo humano fuerte, como base para que después aparezcan los rendimientos individuales", acentuó Salinas.
En ese proceso, la cantera ocupa un lugar central. “El club hace cuatro años viene trabajando bien y dándole oportunidades a los chicos de Mitre. Se subieron cuatro jugadores de inferiores y estamos viendo si se pueden sumar algunos más. Es la única forma de que se entusiasmen, ver que el club les da lugar”, remarcó.
También destacó la importancia de la convivencia entre generaciones. “Es clave que se mezclen con los jugadores de experiencia, con los que vienen de afuera y con los que están hace años. Que aprendan cómo se entrena, cómo se cuida un jugador profesional”.

La hinchada, el fútbol misionero y el sentido de pertenencia
Al analizar el presente del fútbol misionero, Salinas puso el foco en la necesidad de fortalecer la competencia. “Ojalá que Guaraní pueda ascender. Eso generaría una competencia muy grande en Misiones y en Posadas. Va a dar más trabajo, más movimiento, más gente. Pero lo más importante es la competencia”, señaló.
A la vez, remarcó que Mitre logró algo que va más allá de los resultados. “Cambió la forma de pensar. Hoy es un club semiprofesional. Nosotros no tenemos en cuenta a jugadores que prefieren el fútbol de barrio antes que tomarse en serio el club. Mitre da un lugar para ser semiprofesional. Si todos los clubes pensáramos igual, el fútbol de Misiones crecería un montón”.
En ese sentido, advirtió sobre una pérdida de sentido de pertenencia en el deporte local. Señaló que hoy se ve mucho menos identificación de la gente con los clubes y remarcó la necesidad de volver a acercar a la comunidad al fútbol y al deporte en general, entendiendo que el acompañamiento del público es clave para el crecimiento.
Sobre el vínculo con el hincha, fue claro. “Este año fue muy positivo. Siempre hay reclamos, pero necesitamos sí o sí su apoyo. El dinero que dejan en el club ayuda un montón. A mí lo que más me molesta es el insulto al jugador. Nadie tiene derecho a insultar. No sabemos cómo viene una persona en la semana, si está bien, si tiene problemas, si come bien, si descansa. Es como cualquier trabajador”.

Su etapa como arquero
Antes de convertirse en entrenador, Miguel Salinas tuvo su recorrido como futbolista profesional. Uno de los momentos más significativos lo vivió en Vélez. “Recuerdo el partido fue el día que debuté. Estaban Mancuso, Ruggeri, Gareca. Fue contra San Lorenzo, en cancha nuestra. Me avisaron el mismo sábado que iba a jugar. El estadio estaba lleno. Para mí fue lo más lindo”, recordó.
De aquella etapa se llevó aprendizajes que aún hoy valora. “Con esos monstruos al lado aprendí un montón. Ruggeri fue un ejemplo, como persona y como profesional. Me enseñó muchísimo. Hasta hoy seguimos hablando”, contó.
En Misiones consolidó su formación en clubes que fueron claves en su recorrido. Surgido de las inferiores de Guaraní, tuvo paso por el Nacional B y convocatorias a selecciones juveniles. También dejó su marca en Crucero como técnico, aunque destacó su etapa reciente en Mitre como la más significativa a nivel personal, por los desafíos superados y las oportunidades que encontró en el club.

Un mensaje para los que vienen
Salinas también dejó una reflexión dirigida a los jóvenes que sueñan con llegar. “Nada es fácil. Messi, Di María, De Paul, ninguno la tuvo fácil. Pasaron por muchísimas cosas. El jugador de Posadas tiene que proponerse ser profesional de la cabeza. Acá somos amateurs en lo económico, pero tenemos que ser profesionales en la forma de cuidarnos, de entrenar, de tener metas”, sostuvo.
Y cerró con una idea que atraviesa todo su discurso. “Si aprendemos a ser profesionales, vamos a cambiar mucho. Necesitamos volver a ser el fútbol competitivo de hace 20 o 25 años”.

