Un relevamiento de La Casa del Encuentro, registró 36 femicidios y vinculados de mujeres y niñas, un transfemicidio y 6 femicidios vinculados de varones entre el 1° de enero y el 28 de febrero de 2026. También contabilizó 25 intentos de femicidio.
Entre el 1° de enero y el 28 de febrero de 2026 se produjeron 36 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, un transfemicidio y 6 femicidios vinculados de varones adultos y niños, según el nuevo informe del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, que dirige La Casa del Encuentro. En total, 43 víctimas directas en apenas 59 días.
El dato estremece por su dimensión humana: 45 hijas e hijos quedaron sin madre; casi la mitad (47%) son menores de edad. Detrás de cada número hay una trama familiar quebrada, una infancia marcada por la ausencia y un Estado que llega tarde.
El informe vuelve a confirmar un patrón que se repite año tras año: el 62% de los agresores eran parejas o exparejas. Y el lugar más inseguro para una mujer en situación de violencia continúa siendo su propia casa o la vivienda compartida con el agresor. El 60% de los femicidios ocurrió en el hogar de la víctima.
Aunque los casos se distribuyen en todo el país, en términos absolutos la provincia de Buenos Aires encabeza la lista, seguida por Santa Fe, Tucumán y Mendoza.
Datos que alertan
El informe suma otros indicadores que delinean el mapa de la violencia:
-5 víctimas habían realizado denuncia previa.
-3 femicidas tenían dictada una medida cautelar de prevención.
-3 agresores pertenecían o habían pertenecido a fuerzas de seguridad.
-4 víctimas presentaban indicios de abuso sexual.
-1 víctima estaba embarazada.
-7 femicidas se suicidaron.
-2 casos ocurrieron en contexto de narcocriminalidad.
-1 caso fue registrado como trans/travesticidio.
Las cifras exhiben fallas estructurales en los dispositivos de prevención y protección. Denuncias que no alcanzan, medidas cautelares que no frenan, alertas que no logran evitar el desenlace fatal.
"Desde la sociedad civil tenemos la obligación de continuar exigiendo políticas públicas y cumplimiento de las leyes. Las desigualdades, que son el origen de todas las violencias, cada vez son más amplias y eso exacerba las malas condiciones de vida que atraviesan quienes se encuentran atravesando una situación de violencia”, remarcaron desde la organización.
Y agregaron: “Queremos un Estado que actúe y no destruya. Queremos un Estado que transforme. No naturalicemos las violencias, no son sólo datos, detrás de cada víctima hay cientos de víctimas colaterales”.
El Observatorio insiste en un punto central: la violencia de género es una cuestión de derechos humanos, no un problema de “inseguridad” en términos clásicos. “Defendamos nuestro derecho a vivir una vida libre de violencias”, concluyeron.
