Dos turistas argentinas denunciaron haber sido víctimas de una estafa mientras disfrutaban de una jornada en una playa de Río de Janeiro. El episodio ocurrió cuando intentaron pagar dos copas de açaí a un vendedor ambulante. El precio acordado era de 70 reales, pero la operación terminó con un cobro muy superior al pactado.
El hecho se registró en la playa de Arpoador, una zona turística ubicada entre Ipanema y Copacabana. Para realizar el pago, el comerciante propuso utilizar Pix, el sistema de transferencias instantáneas más popular de Brasil, y solicitó los teléfonos de las clientas para ingresar el monto en la aplicación bancaria.
Según relataron las afectadas, en el primer intento el vendedor cargó 7.000 reales, cifra muy por encima del valor convenido, aunque la transacción fue rechazada por el sistema. Sin embargo, volvió a intentar el cobro y esta vez ingresó 700 reales, es decir, diez veces más de lo que correspondía. La operación se aprobó automáticamente y el dinero fue transferido a su cuenta.
Las turistas advirtieron la irregularidad al revisar el comprobante digital y pidieron ayuda a agentes de la Guardia Municipal que realizaban patrullajes preventivos en la zona. Al ser identificado por los efectivos, el sospechoso intentó escapar entre los visitantes que se encontraban en la playa.
Tras una breve persecución, el hombre fue reducido con una pistola eléctrica y trasladado a la Comisaría Especial de Apoyo al Turista. Allí quedó detenido e imputado por estafa y fraude electrónico, mientras que la Policía Civil de Río de Janeiro confirmó su arresto en flagrancia.
