El dólar oficial registró su segunda baja consecutiva en el mercado mayorista y alcanzó su nivel más bajo desde fines de febrero, en una jornada marcada por la estabilidad cambiaria y una leve presión en los segmentos financieros.
Tras el fin de semana largo, el tipo de cambio mayorista retrocedió $13 y cerró en $1.377,5, ampliando la distancia respecto al techo de la banda cambiaria —ubicado actualmente en $1.646,09— al 19,5%, el nivel más alto en casi nueve meses. Durante la rueda se operaron alrededor de u$s354,3 millones.
En el mercado de futuros, los contratos mostraron bajas generalizadas de hasta 1,4%, con expectativas que ubican al dólar mayorista en torno a los $1.384 hacia fines de marzo. El volumen negociado en este segmento alcanzó los u$s729 millones.
En el segmento minorista, el promedio informado por el Banco Central de la República Argentina ubicó la cotización en $1.352,87 para la compra y $1.402,60 para la venta. En tanto, el Banco Nación fijó el precio vendedor en $1.400, mientras que el dólar tarjeta —con recargo impositivo— se posicionó en $1.820.
Entre los tipos de cambio financieros, el dólar MEP cayó 0,7% hasta $1.406,29, el contado con liquidación (CCL) bajó 1% a $1.455,29, y el dólar blue descendió $5 para ubicarse en $1.420.
A pesar de que los dólares alternativos continúan por encima del oficial, la brecha cambiaria se mantiene en niveles acotados, lo que refleja un escenario de relativa calma frente a períodos anteriores.
Factores que explican la estabilidad
El comportamiento del tipo de cambio responde tanto a variables locales como externas. Entre los factores clave se destacan la política de tasas, la liquidez en pesos y la capacidad del BCRA para sostener la acumulación de reservas.
En paralelo, el mercado anticipa un flujo sostenido de divisas en el corto plazo, impulsado por la liquidación de exportaciones, especialmente del sector agropecuario, y por la mejora en el frente energético.
A esto se suma el atractivo de las inversiones en moneda local, favorecidas por tasas en pesos elevadas, que impulsan estrategias de carry trade y contribuyen a contener presiones sobre el dólar.
