lunes, marzo 30, 2026

Seguridad en tensión: Fuerzas Federales convocaron a una protesta por bajos salarios

Es la primera vez en la historia que miembros de Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Servicio Penitenciario Federal y Policía Federal convocan a una medida de fuerza, que en este caso consistirá en un abrazo solidario en el edificio Centinela de Retiro, sede de la Gendarmería.

Las cinco fuerzas federales llevarán a cabo una inédita protesta el próximo 2 de abril en reclamo de los bajos salarios, en un acontecimiento sin precedentes por los integrantes y la fecha elegida.

Es la primera vez en la historia que miembros de Prefectura, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Servicio Penitenciario Federal y Policía Federal convocan a una medida de fuerza, que en este caso consistirá en un abrazo solidario en el edificio Centinela de Retiro, sede de la Gendarmería.

La situación de los efectivos de seguridad exhibe una profunda contradicción con la narrativa del Gobierno que, por un lado, dice "cuidar a quienes nos cuidan" y por el otro paga salarios por debajo de la línea de la pobreza al personal, que tiene que recurrir a una fuente de ingresos alternativa para sostener el nivel de vida.

Si a esto se le suma la crisis de la obra social Iosfa, el combo es explosivo. Los integrantes de las fuerzas federales habían pasado a la obra social de los militares que vació el ex ministro Luis Petri, dejándola en una situación tan terminal que fue necesario liquidarla.

Ahora, el Gobierno la dividió en dos: OSFFESEG para las fuerzas de seguridad y OSFA para los militares. Y prometió un plan muy básico de OSDE para gendarmes y prefectos. Pero todo está en el aire. La realidad es que los uniformados están casi sin prestación médica.

La ex ministra Patricia Bullrich benefició a los jefes de la Gendarmería por su relación personal con el jefe de la fuerza, Claudio Miguel Brilloni. Esto tuvo un doble efecto que está eclosionando ahora: generó un malestar en los rangos bajos que no fueron alcanzados por la mejora salarial, y bronca en el resto de las fuerzas que se sintieron discriminadas.

Pero la preocupación más fuerte que corre por estas horas en la Casa Rosada apunta a la cuestionada ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a quien se la describe como una "académica" sin capacidad de conducción de las fuerzas.

Existe además un antecedente que genera escalofríos en el Gobierno. Algunos funcionarios de primer nivel recuerdan que fue la misma Monteoliva la que conducía el Ministerio de Seguridad de Córdoba cuando, el 3 y 4 de diciembre de 2013, la Policía se acuarteló y la Capital provincial vivió horas dramáticas. Por este hecho, la ministra fue eyectada del cargo. Situación similar se vivió en Santa Fe hace poco tiempo.

A la crisis de los salarios, hay que sumar la interna de la ministra de Seguridad con su ex jefa Bullrich porque la ministra decidió cerrar filas con Karina Milei en su feroz interna con la actual senadora.

En el marco de esta disputa es que Bullrich cuestionó la represión a un camarógrafo del canal A24 en una marcha contra la Ley de Glaciares. Como derivada de esa tensión, Monteoliva tiene un enfrentamiento durísimo con el jefe de la Gendarmería, Brilloni.

Esta situación hubiera sido impensada hace pocos meses, cuando Bullrich todavía manejaba la cartera de Seguridad y justificaba la represión de todos los miércoles contra los jubilados en el Congreso, bajo la aplicación del protocolo anti piquete.

Otro ejemplo de la gestión errática de Monteoliva se produjo semanas atrás, cuando la ministra levantó o dejó que levanten la custodia de las fuerzas federales a 60 establecimientos vinculados a la colectividad judía en la Capital Federal y encendió protestas -por ahora reservadas- de la DAIA, sobre todo en el contexto actual de conflicto en Medio Oriente, con Israel como uno de los principales protagonistas.

El timing de Monteoliva no podía ser peor: la decisión se tomó justo cuando Irán catalogó a Javier Milei como enemigo y en la semana del aniversario del atentado a la embajada de Israel.

Con una ministra sin la muñeca necesaria para atravesar turbulencias, cuestionada desde la propia Casa Rosada, y una realidad socioeconómica compleja, la medida de fuerza de las fuerzas de seguridad ocurrirá en una semana particular, donde se recordará un nuevo aniversario de la guerra de Malvinas.

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