El jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica, Majid Khademi, murió tras un bombardeo conjunto atribuido a Estados Unidos y Israel, en un nuevo episodio que profundiza la escalada militar en Medio Oriente.
La operación fue confirmada por autoridades israelíes y por el propio cuerpo militar iraní. Desde Israel señalaron que Khademi ocupaba un rol clave en operaciones de inteligencia y en tareas vinculadas al control interno. En paralelo, Irán lo declaró “mártir” y denunció un ataque directo del eje estadounidense-israelí.
El primer ministro Benjamín Netanyahu sostuvo que el operativo golpeó una estructura central del aparato iraní y aseguró que también fue abatido un alto mando de la Fuerza Quds. Advirtió que continuarán las acciones contra quienes consideren responsables de ataques contra su país.
Tras el bombardeo, Irán respondió con misiles y drones dirigidos a Israel y países del Golfo, mientras elevó el tono de sus advertencias. El presidente Donald Trump endureció su postura y amenazó con nuevos ataques, lo que llevó a Teherán a denunciar posibles crímenes de guerra.
A más de un mes del inicio del conflicto, los enfrentamientos se intensifican sin señales de negociación. Hubo impactos en ciudades israelíes como Haifa, con víctimas fatales, mientras que en territorio iraní se registraron daños en infraestructura energética, zonas residenciales y centros de salud.
El foco estratégico también se concentra en el estrecho de Ormuz, cuya interrupción afecta el comercio global de petróleo y aumenta la tensión internacional. Desde Irán advirtieron que, de continuar los ataques, la respuesta será más severa y que el equilibrio en la región ya cambió.
