La noche en Vicente López estaba preparada para ser una fiesta inolvidable. Platense hizo su debut absoluto en la Copa Libertadores y el sorteo le puso enfrente una parada brava: el gigante Corinthians.
A pesar de que el equipo de Zunino dio la talla y superó futbolísticamente a su rival durante gran parte del encuentro, la jerarquía individual del equipo brasilero terminó inclinando la balanza para el 2-0 definitivo.
El primer tiempo fue un monólogo del Calamar. Con un ritmo frenético y una presión asfixiante, Platense acorraló a los paulistas contra el arco de Hugo Souza. La situación más clara estuvo en la cabeza de Gonzalo Lencina, quien metió un frentazo infernal que el arquero brasilero logró tapar de manera milagrosa.
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Durante esos 45 minutos iniciales, el local pateó desde todos los ángulos y mereció irse al descanso en ventaja, pero careció de la eficacia necesaria para romper el cero.
En el complemento, la historia cambió. Corinthians ajustó las piezas, se plantó mejor en el campo y no perdonó en su primera llegada clara. A los 8 minutos, Breno Bidón encontró con un pase quirúrgico a Kayke Ferrari, quien se la pinchó con clase al arquero local para establecer el 1-0.
Platense sintió el golpe y, aunque intentó volver al partido con más empuje que claridad, el equipo brasilero volvió a golpear a los 24 minutos. Tras una gran asistencia del argentino Rodrigo Garro, el goleador Yuri Alberto reencontró su mejor versión y sentenció el 2-0 final.
Con este resultado, Platense se queda sin puntos en el arranque del grupo, pero con la frente en alto por haberle jugado de igual a igual a uno de los candidatos del certamen. El camino es largo y la revancha llegará pronto: el próximo jueves, el Calamar viajará a Uruguay para enfrentar a Peñarol.
