La crisis económica nacional registra un nuevo indicador de deterioro: más de 24.000 empresas cerraron en los últimos dos años, de acuerdo con un informe de Fundar basado en datos oficiales. La contracción alcanza a todo el país, con impacto central en pymes y actividades dependientes del mercado interno.
El stock de unidades productivas cayó de 512.357 a 488.177, lo que representa la pérdida de 24.180 firmas. El informe, “Monitor mensual de empresas”, ubica este período como el de mayor destrucción neta de empleadores desde que existen series comparables.
La dinámica no presenta interrupciones. La curva exhibe una caída sostenida, sin fases de estabilización, en un contexto de recesión y contracción de la demanda.
Por sectores, transporte y almacenamiento concentra la mayor pérdida, con 5.899 empresas menos (-15%). Le siguen el sector inmobiliario (-3.439; -11,6%) y la construcción (-1.947), afectada por la paralización de la obra pública y la baja en el consumo.
La industria manufacturera también muestra retrocesos, con una caída del 5,83%. Los rubros más afectados son cuero y calzado (-19,3%), madera (-11,3%) y confección de indumentaria (-11,2%).
El deterioro es territorialmente extendido. La Rioja encabeza las caídas (-16,06%), seguida por Chaco (-10,93%), Tierra del Fuego (-10,48%), Corrientes (-10,26%) y Catamarca (-7,83%). Neuquén aparece como excepción relativa, sostenida por la actividad energética en Vaca Muerta.
El impacto se traslada al empleo formal. Cada cierre implica destrucción de puestos registrados y presión sobre la desocupación. El fenómeno se concentra en microempresas y PyMEs de hasta diez empleados, con menor margen financiero frente a subas de costos y caída de ingresos.
En el corto plazo no se observan cambios de tendencia. Diciembre registró 1.985 cierres y se acumulan 16 meses consecutivos de retracción en la cantidad de empresas activas, mientras la creación de nuevas firmas permanece en niveles bajos.
