La pobreza habría registrado un nuevo incremento durante el primer trimestre de 2026, en un contexto marcado por la aceleración de la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los ingresos reales, según distintos análisis privados elaborados a partir de datos oficiales.
Luego de la baja informada por el INDEC para el segundo semestre de 2025, distintas consultoras comenzaron a advertir que la tendencia se desaceleró hacia fines del año pasado y que incluso volvió a mostrar señales de crecimiento durante los primeros meses de 2026.
Uno de los informes que puso el foco sobre este escenario fue el de la consultora LCG, que señaló que el cuarto trimestre de 2025 ya había dejado una “inercia más alta” de pobreza. De acuerdo con el análisis realizado sobre los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la tasa habría pasado del 27% en el tercer trimestre al 30% entre octubre y diciembre.
Además, el estudio remarcó que, si se ajustan los ingresos relevados por el INDEC, el índice correspondiente al último tramo de 2025 podría ubicarse cerca del 35%, cinco puntos por encima de los datos oficiales publicados.
El informe atribuyó parte de la mejora registrada durante 2025 a cambios en la captación de ingresos, especialmente entre trabajadores informales. Sin embargo, advirtió que continúa existiendo incertidumbre sobre la evolución real de esos salarios.
En paralelo, el deterioro del poder adquisitivo volvió a convertirse en uno de los principales factores de presión social durante el arranque de 2026.
Los salarios registrados —tanto del sector público como privado— acumularon en marzo su séptima caída consecutiva en términos reales, luego de subir 3% nominal frente a una inflación superior. Según cálculos privados basados en datos oficiales, los ingresos perdieron cerca de 4,7% de poder de compra en los últimos siete meses.
A esto se sumó el fuerte incremento de las canastas básicas. Durante el primer trimestre del año, la Canasta Básica Alimentaria —que determina la línea de indigencia— aumentó 11,6%, mientras que la Canasta Básica Total, utilizada para medir la pobreza, avanzó 9,6%, de acuerdo con cifras del INDEC.
La situación también impactó sobre jubilados y sectores de ingresos fijos. Según datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la jubilación mínima con bono acumuló una caída real de 17,6% entre 2023 y 2026, mientras que el haber sin bono retrocedió 10,2% en el mismo período.
En ese escenario, el nowcast de pobreza elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella reflejó un leve deterioro durante el primer cuatrimestre del año. La estimación ubicó el índice de pobreza en 29,2% para el período noviembre 2025-abril 2026, aunque advirtió una tendencia ascendente vinculada a la inflación y al debilitamiento de los ingresos familiares.
Los distintos relevamientos coinciden en que la combinación de precios en alza, salarios rezagados y menor capacidad de consumo volvió a tensionar los niveles sociales durante el comienzo de 2026, reabriendo el debate sobre la evolución de la pobreza en el país.
