El Fondo Monetario Internacional (FMI) planteó la necesidad de avanzar hacia un esquema económico con un tipo de cambio más flexible y un nuevo modelo de lucha contra la inflación, dejando atrás el uso del dólar como principal ancla de estabilidad de precios.
Las definiciones aparecen en los documentos técnicos difundidos por el organismo tras la segunda revisión del acuerdo con Argentina y en el informe del Artículo IV, donde además se advierte que consolidar una inflación de un solo dígito podría demandar entre tres y cuatro años adicionales.
“Bajar la inflación de dos o tres dígitos suele ser rápido, pero consolidarla a un solo dígito toma en promedio entre 3 y 4 años más”, señaló el FMI en sus reportes oficiales.
La postura del organismo marca diferencias con el discurso del presidente Javier Milei, quien en distintas oportunidades sostuvo que la desaceleración inflacionaria sería mucho más rápida e incluso anticipó que hacia agosto el índice podría comenzar “con cero”.
El FMI propone abandonar el dólar como ancla
Uno de los principales puntos del informe es la recomendación de avanzar hacia un sistema de metas de inflación (inflation targeting), basado en una tasa de interés de referencia y no en el control rígido del tipo de cambio.
Según el organismo, mantener esquemas monetarios demasiado estrictos en un contexto de inflación todavía elevada puede generar una mayor volatilidad sobre las tasas de interés y la actividad económica.
Por eso, el Fondo sugirió realizar una transición gradual hacia un modelo donde el Banco Central utilice la política de tasas como principal herramienta antiinflacionaria, en lugar de sostener un dólar relativamente fijo como mecanismo de estabilización.
El FMI también consideró que el actual esquema cambiario necesita mayor flexibilidad para absorber shocks externos y evitar una apreciación excesiva del peso.
Reservas, deuda y vulnerabilidad externa
En el análisis del frente externo, el organismo advirtió que la economía argentina continúa siendo vulnerable debido al bajo nivel de reservas internacionales y al peso de la deuda externa.
De acuerdo con el informe, las reservas del Banco Central cubren apenas el 38% de la métrica considerada necesaria por el organismo, mientras que la deuda pública externa representa cerca del 197% de las exportaciones.
En ese contexto, el Fondo remarcó la importancia de mantener un tipo de cambio competitivo que favorezca la acumulación de divisas y fortalezca la capacidad exportadora del país.
Además, alertó sobre el riesgo del llamado “mal holandés”, fenómeno económico que puede producirse cuando el ingreso masivo de dólares por exportaciones de recursos naturales termina apreciando la moneda local y afectando la competitividad de otros sectores productivos, como la industria.
El FMI pidió eliminar retenciones y reformar Ganancias
Entre las recomendaciones económicas, el organismo también volvió a pronunciarse a favor de una reducción gradual y definitiva de las retenciones a las exportaciones, especialmente en el sector agroindustrial.
Según las estimaciones del FMI, eliminar completamente los derechos de exportación sobre granos y oleaginosas podría incrementar las ventas externas en alrededor de un 10%, generando unos 5.000 millones de dólares adicionales por año y un aumento del 0,4% del PBI.
En paralelo, el Fondo sugirió avanzar en una reforma tributaria que amplíe la base del impuesto a las Ganancias, alcanzando al menos al 20% de los trabajadores.
Las recomendaciones del organismo generan debate entre economistas locales. Algunos especialistas consideran que un esquema de metas de inflación suele ser más efectivo en países con índices inflacionarios mucho más bajos que los actuales registros argentinos, por lo que sostienen que todavía resulta necesario mantener algún tipo de ancla cambiaria más fuerte para estabilizar expectativas.
