El financiamiento con tarjetas volvió a retroceder en mayo y profundizó una tendencia que ya lleva cinco meses consecutivos de caída en términos reales. El escenario también alcanza a los préstamos personales y muestra señales de desaceleración en el crédito destinado a las familias, pese a algunos indicadores macroeconómicos que exhiben una mejora en la actividad económica.
De acuerdo con un informe de First Capital Group, el saldo de las operaciones realizadas con tarjetas de crédito alcanzó los $24,6 billones durante mayo, lo que representó un incremento nominal del 0,7% mensual y una suba interanual del 27,4%.
Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, los números muestran una realidad diferente. Las operaciones con tarjetas registraron una caída real del 1,7% respecto de abril y un retroceso del 4,6% en comparación con el mismo mes de 2025, consolidando así el quinto mes consecutivo de contracción.
El crédito al consumo sigue sin recuperarse
El deterioro no se limita únicamente al uso de tarjetas. El mismo relevamiento indica que los préstamos personales acumulan ocho meses seguidos de caída en términos reales, con una baja del 1,4% durante mayo.
A su vez, los créditos prendarios e hipotecarios mostraron un comportamiento prácticamente estancado, sin lograr consolidar una recuperación sostenida.
Los analistas sostienen que la evolución del crédito refleja un cambio en los hábitos de consumo y financiamiento de los hogares. Durante años, las cuotas sin interés funcionaron como una herramienta para anticipar compras en un contexto de alta inflación. Con una inflación más moderada y una oferta cada vez menor de planes de financiación sin costo, ese incentivo comenzó a desaparecer.
Menos cuotas y mayor cautela de los consumidores
Desde First Capital Group señalaron que muchos usuarios dejaron de utilizar las tarjetas como mecanismo de cobertura frente a la inflación, mientras que otros enfrentan límites de crédito más restringidos.
Además, el informe advierte que la expectativa de una inflación más controlada redujo el atractivo de financiar consumos a largo plazo, especialmente ante la escasez de promociones en cuotas sin interés.
A este escenario se suma una mayor prudencia por parte de las entidades financieras. Según datos del sistema bancario, los niveles de morosidad mostraron una leve suba durante los últimos meses, particularmente en los créditos otorgados a familias, lo que llevó a los bancos a endurecer las condiciones para acceder al financiamiento.
También cayó el financiamiento en dólares
El reporte también mostró una disminución en el saldo financiado en dólares mediante tarjetas de crédito. Durante mayo, esa cartera registró una baja mensual del 5,6%, alcanzando un stock total de US$737 millones.
En términos interanuales, la caída fue del 5,4%, lo que evidencia una estabilidad relativa respecto de los niveles observados un año atrás.
El crédito comercial fue la excepción
Dentro del sistema financiero, el único segmento que logró mostrar una mejora fue el crédito destinado a empresas. Los préstamos comerciales crecieron un 1,1% en términos reales durante mayo, cortando una racha de cuatro meses consecutivos de retroceso.
En paralelo, el financiamiento en dólares continuó expandiéndose, favorecido por la estabilidad cambiaria y una mayor disponibilidad de depósitos en moneda extranjera.
Mientras tanto, el crédito en pesos orientado al consumo familiar sigue mostrando dificultades para recuperarse, en un contexto donde los hogares mantienen una postura más cautelosa frente al endeudamiento y al gasto.
