El presidente Javier Milei llegó este viernes a Puerto Iguazú para participar del cierre de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), donde realizó una extensa defensa de su programa económico, ratificó el equilibrio fiscal como eje de su gestión y negó que el país atraviese una crisis.
Su presencia en Misiones estuvo acompañada por protestas de productores yerbateros que se movilizaron para expresar sus reclamos al Gobierno nacional. Durante su exposición, evitó referirse al tema.
El mandatario buscó contraponer los cuestionamientos sobre la situación económica con los resultados que atribuyó a su administración. En ese marco lanzó una de las definiciones más contundentes de su discurso: “Pareciera que estamos en medio de una crisis. Y no solo no lo estamos, sino que además, si uno mira la perspectiva histórica de dónde veníamos, lo que hicimos y hacia dónde vamos, esta es, sin exagerar, la mejor gestión económica de los últimos 100 años de la Argentina”.
Milei ratificó la continuidad de su plan económico y aseguró que mantendrá sin cambios los principales lineamientos de su gestión. “No voy a cambiar ni la política fiscal ni la política monetaria. Voy a seguir con equilibrio fiscal y voy a seguir apretando la cantidad de dinero hasta derrotar la inflación”, afirmó.
El jefe de Estado también destacó el comportamiento de las exportaciones, el consumo y el superávit de cuenta corriente. “Ya hoy tenemos récord de exportaciones y récord de consumo”, sostuvo, al tiempo que rechazó las críticas sobre un supuesto atraso cambiario y un escenario de estancamiento.
En ese sentido, remarcó que 13 de los 15 sectores productivos relevados por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se encuentran en crecimiento. “Los datos son los datos”, insistió para respaldar su evaluación sobre la marcha de la economía.
Otro de los ejes de su intervención estuvo relacionado con el financiamiento. Milei afirmó que la reducción de las tasas permitiría orientar nuevamente los préstamos hacia pequeñas y medianas empresas, familias y proyectos privados, en lugar de concentrarlos en el sector público y el Banco Central.
Sobre ese punto, planteó: “No da lo mismo que la tasa de referencia esté al 10% o al 150% o al 250%. Esa es la diferencia entre que el crédito privado le llegue a una PyME o que los bancos solo le presten al Estado”. Además, anticipó que su gestión buscará seguir reduciendo el riesgo país y el costo del financiamiento.
El Presidente puso también el foco en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Indicó que existen más de US$45.000 millones en proyectos aprobados y otros US$150.000 millones a la espera de autorización, vinculados con energía, minería, infraestructura, tecnología y siderurgia.
En materia vial, señaló que la Nación finalizó el proceso de concesión de 9.000 kilómetros de rutas al sector privado para su mantenimiento y adelantó que posteriormente se licitarían entre 6.000 y 12.000 kilómetros adicionales.
Milei repasó además las medidas promovidas por el Ejecutivo y mencionó los cambios vinculados al Banco Central, el proyecto denominado “grillete fiscal”, destinado a impedir el déficit en las cuentas públicas, y la iniciativa de Inocencia Fiscal II.
Asimismo, defendió una mayor apertura comercial de la Argentina. Aseguró que el país mantiene un nivel de integración internacional inferior al que debería alcanzar según su PBI per cápita. “No es una economía abierta esta. Necesita de más competencia”, sostuvo al cuestionar los esquemas de protección vigentes durante décadas.
"Generamos 500 mil empleos"
En otro tramo de su discurso, el mandatario proyectó una profundización de las transformaciones en caso de que el oficialismo amplíe su representación parlamentaria. “Si con este Congreso hicimos todas esas reformas, abróchense los cinturones porque ahí sí va a haber que acelerar a fondo”, expresó.
A la vez, remarcó que la disciplina fiscal seguirá como una regla central del Gobierno. “No vamos a aflojar ni un milímetro”, enfatizó, y apeló a los últimos 100 años de historia argentina para advertir sobre las consecuencias de abandonar el equilibrio de las cuentas públicas.
El jefe de Estado se refirió además al mercado laboral y rechazó que exista una crisis en ese ámbito. Según aseguró, durante su gestión se generaron 500 mil puestos de trabajo y la demanda de mano de obra se encuentra en aumento. “Se han creado medio millón de puestos de trabajo durante nuestro gobierno”, afirmó.
Al profundizar ese planteo, diferenció las nuevas ocupaciones en el ámbito privado de aquellas sostenidas mediante protección estatal y relacionó esa dinámica con mejoras en productividad y competitividad. “Estamos hablando de empleo real generado en el sector privado que no depende de protecciones políticas”, señaló.
La llegada presidencial a Puerto Iguazú estuvo atravesada, en paralelo, por fuertes reclamos de productores yerbateros. Manifestantes provenientes de distintos puntos de Misiones arribaron con tractores y otros vehículos para cuestionar las consecuencias de la desregulación y exigir la recuperación de herramientas de intervención para el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
“Te dimos nuestro voto, nos dejaste solos” fue una de las consignas exhibidas durante la protesta. La jornada dejó así dos escenarios contrapuestos en Iguazú: mientras Milei reivindicó los resultados de su programa y anticipó que profundizará el rumbo elegido, fuera de la Convención los yerbateros visibilizaron las dificultades que aseguran atravesar en una de las principales economías regionales de Misiones.
