Las Cataratas del Iguazú superaron los 8 millones de litros de agua por segundo tras las intensas lluvias

La crecida del río Iguazú provocó un aumento extraordinario del caudal y transformó el paisaje de los saltos. Pese a la intensa bruma y la fuerza del agua, numerosos turistas se acercaron a las pasarelas para observar el fenómeno y fotografiar la Garganta del Diablo.

Las Cataratas del Iguazú registraron un caudal superior a los 8 millones de litros por segundo, como consecuencia de las intensas precipitaciones registradas en la cuenca alta del río. El incremento del volumen de agua generó una postal poco habitual, con una fuerte corriente y una densa cortina de rocío sobre los principales saltos.

A pesar de las condiciones, cientos de visitantes recorrieron las pasarelas equipados con impermeables y teléfonos celulares para registrar el fenómeno. La Garganta del Diablo concentró buena parte de la atención, con turistas que se acercaron a los miradores habilitados para fotografiar la crecida.

El aumento del caudal también puso de manifiesto la fuerza de la corriente, que avanzó cerca de los balcones de observación y generó una intensa bruma que redujo la visibilidad en algunos sectores del recorrido.

Qué ocurre con las pasarelas ante una crecida extraordinaria

Cuando el río Iguazú registra aumentos excepcionales de caudal, las autoridades pueden disponer cierres preventivos de pasarelas y circuitos turísticos para garantizar la seguridad de los visitantes y preservar la infraestructura.

La Garganta del Diablo es uno de los sectores más expuestos debido a su proximidad con el curso principal del río. Ante crecidas importantes, los responsables del parque evalúan las condiciones del agua y pueden restringir temporalmente el acceso.

Las pasarelas cuentan con tramos rebatibles que permiten reducir los daños provocados por la fuerza de la corriente durante episodios de crecida extraordinaria.

En el sector brasileño también se aplican medidas preventivas cuando el caudal alcanza niveles elevados, que pueden incluir la suspensión del acceso a determinados miradores.

El cierre de un circuito no implica necesariamente la suspensión de todas las visitas al parque. Dependiendo de la magnitud de la crecida y de las condiciones de seguridad, los recorridos Superior e Inferior pueden permanecer habilitados, mientras que una clausura total se reserva para situaciones excepcionales.

Las restricciones y reaperturas dependen de las evaluaciones de las autoridades de cada parque, por lo que los visitantes deben consultar la información oficial antes de realizar los recorridos.

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