El 68% de los varones argentinos considera que tener hijos es uno de los aspectos más importantes para una vida plena, pero ese deseo convive con una distribución desigual de las responsabilidades familiares. Un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la consultora Voices! mostró que la participación masculina tiene mayor presencia en los juegos, mientras las mujeres concentran el cuidado cotidiano.
El informe, titulado “Deseos reproductivos en la encrucijada”, analizó motivaciones y obstáculos para tener hijos en un contexto de baja natalidad. Entre las mujeres, el 65% vinculó la maternidad con una vida plena. En cuanto a la crianza, los juegos fueron la actividad de mayor participación activa declarada por los varones, con un 21%, y donde se percibió un reparto más equitativo.
Las mayores cargas femeninas se registraron en bañar y vestir a los hijos (62%), cuidarlos cuando están enfermos (61%), llevarlos al médico (60%), cocinar (58%) y comprarles ropa (53%). Constanza Ciley, portavoz de Voices!, explicó que la figura del padre proveedor pierde terreno, aunque esa transformación todavía no se traduce en una responsabilidad compartida sobre las rutinas y la organización familiar.
Ciley destacó que la carga mental también implica recordar, anticipar y organizar las tareas, además de realizarlas. Por eso, sostuvo que “el desafío es avanzar hacia una corresponsabilidad más integral, que incluya las tareas repetitivas, menos visibles y menos gratificantes del cuidado”. La diferencia, señaló, aparece entre participar de actividades recreativas y gestionar las necesidades básicas de los hijos.
Carolina Villanueva, directora de Grow - Género y Trabajo, advirtió que esta desigualdad también afecta la autonomía económica. Según indicó, la maternidad en América Latina reduce el empleo femenino un 30% y los ingresos de las madres caen, en promedio, un 40%. En ese marco, planteó que las licencias laborales pueden contribuir a una mayor participación de los padres desde el nacimiento del primer hijo.
Desde Fundar, la socióloga Agustina Bendersky sostuvo que el equilibrio requiere medidas que acompañen los acuerdos dentro de cada familia, como licencias y espacios de cuidado. “Tiene que haber un Estado, una comunidad y un mercado incluso”, expresó. También recordó que, según las encuestas de uso del tiempo en Argentina, las mujeres dedican más del doble de tiempo a las tareas cotidianas, por lo que una distribución equitativa exige cambios en las condiciones y en los roles tradicionales.
