El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este viernes que conseguirá la reelección en la segunda vuelta presidencial del próximo 25 de octubre, cuando enfrentará al candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro. Durante un acto de campaña en Ceilândia, en el Distrito Federal, el mandatario expresó su confianza en el resultado electoral y lanzó duras críticas contra la oposición.
La definición presidencial se producirá luego de una primera vuelta en la que Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula alcanzó el 45,16%. Como ninguno de los candidatos superó el 50% requerido por la legislación brasileña, ambos deberán enfrentarse nuevamente en las urnas para determinar quién gobernará el país.
En su discurso, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) anticipó una campaña marcada por los debates públicos y una mayor presencia en las plataformas digitales. “Habrá mucho debate en la televisión, habrá debate en internet. Me estoy convirtiendo en el rey de la selfie, ahora me estoy convirtiendo en un internauta. Pueden prepararse”, expresó ante sus seguidores.
El mandatario también endureció sus cuestionamientos hacia sus adversarios políticos y vinculó a sectores de la oposición con el escándalo financiero del Banco Master. “Nosotros vamos a ganar estas elecciones. Estén seguros de que este país no volverá a ser gobernado por el fascismo”, afirmó, al tiempo que lanzó acusaciones contra la gestión de la pandemia de Covid-19 y los presuntos vínculos de la familia Bolsonaro con el banquero Daniel Vorcaro.
Durante la movilización, Lula apeló además al sentimiento nacionalista y defendió la soberanía brasileña. En ese sentido, sostuvo que quienes participaron de la marcha representan a los ciudadanos que defienden los símbolos nacionales, mientras acusó a sus opositores de mantener una postura favorable a los intereses de Estados Unidos. “Esta es la marcha de los que aman la bandera verde y amarilla de Brasil”, manifestó.
Finalmente, el presidente reafirmó su posición sobre la protección de los recursos naturales y económicos del país frente a intereses extranjeros. “Queremos dejar bien claro que Brasil y sus riquezas son del pueblo brasileño y nadie las toca”, concluyó, en medio de una campaña que ingresó en su etapa decisiva de cara al balotaje.
