Tras el duro revés en el balotaje, el líder del Partido Liberal tildó de "inaceptable" la jornada electoral tras la modificación del horario de cierre de las urnas y anticipó que impulsará acciones legales para invalidar los comicios.
El senador y candidato del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, cuestionó con dureza el desarrollo del balotaje presidencial tras confirmarse su derrota en las urnas frente a Luiz Inácio Lula da Silva. En sus primeras declaraciones tras la jornada electoral, el legislador apuntó directamente contra la decisión del ministro Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), de extender por dos horas el horario de votación en diversas localidades y denunció: "Vamos a pedir la anulación de las elecciones".
"Lo que sucedió hoy no fue algo normal. Fue algo inaceptable. Por primera vez en la historia un ministro del STF, que es abogado de Lula, toma una decisión unilateral y cambia las reglas del juego", sostuvo el hijo de Jair Bolsonaro, al criticar la modificación del esquema de cierre de los comicios. En ese marco, calificó el proceso como una "sacanagem" ("jugada sucia o injusticia") y aseveró que es "imposible reconocer el resultado", adelantando que impulsará un pedido formal para invalidar la votación.
El dirigente de la derecha argumentó que la prórroga dispuesta generó una "ruptura total de la equidad entre los brasileños de diferentes Estados". Según expresó, el cierre dispar de las mesas perjudicó sus aspiraciones electorales, señalando que jamás sabrá cuántos sufragios podría haber obtenido en las jurisdicciones donde las urnas no fueron reabiertas.
La controversia por la extensión del horario se produjo a pesar de que la propia campaña de Flávio Bolsonaro había presentado un reclamo previo ante el Tribunal Superior Electoral (TSE). En dicha presentación, sus representantes habían solicitado ampliar la jornada de votación en municipios afectados por intensas lluvias en los Estados de Minas Gerais, Rio Grande do Sul, Paraná, São Paulo y Santa Catarina.
De acuerdo con los datos oficiales del escrutinio, el presidente Lula logró la victoria al imponerse con el 51,78% de los votos frente al 48,22% alcanzado por el senador opositor, sobre el 99,99% de las urnas contabilizadas. La diferencia entre ambos contendientes se tradujo en más de 64 millones de sufragios para el mandatario electo contra 59 millones del representante del Partido Liberal.
Frente a los cuestionamientos planteados por el sector derrotado, las autoridades de la justicia electoral salieron a respaldar el desarrollo de la jornada institucional. El presidente del TSE, Nunes Marques, manifestó que el organismo tiene "absoluta seguridad de todo el proceso electoral", ratificando la validez y transparencia del conteo de votos.
