El sacerdote posadeño Alberto Barros opinó acerca de la resolución del Ministerio de Seguridad de la Nación, de lanzar el Servicio Cívico Voluntario para la capacitación y formación de jóvenes de 16 a 20 años, que estará a cargo de Gendarmería. Dijo que “sería bueno que tomáramos un tiempo para analizarlo, porque cada uno prejuzga según lo que percibe y desconoce de qué se trata en realidad”.
“En primer lugar no es un servicio militar, sino cívico. Tampoco obligatorio, por el contrario, es voluntario. Debemos corrernos un poco de la grieta de este enfrentamiento constante por cuestiones electorales y pensar si no es un aporte más a las cosas que ya existen. Es un hecho -y parte de la realidad- que en Argentina hay más de un millón de chicos, que por algún motivo, están fuera del sistema educativo, y acercar una idea nueva a esta problemática creo que suma”, indicó.
La resolución generó polémica desde el primer momento que salió publicado en el Boletín Oficial, porque para un sector de la sociedad puede implicar un primer paso a volver a la "colimba". En ese sentido, para el titular de Cáritas Diocesana en Posadas el “tiempo dirá si funciona”.
“Que los chicos puedan tener talleres de oficios y actividades deportivas es algo bueno. No hay que hacer un traspaso al pasado y volver con el tema de la dictadura. Creo que con esto se podrá aprovechar instalaciones y cuarteles que pueda tener Gendarmería”, agregó.
En este mismo contexto, Barros reflexionó que “ya tenemos casi 40 años de vida democrática y la dictadura pasada no tiene nada que ver con nuestras fuerzas actuales. Gracias a Dios hubo juicios históricos sobre los crímenes de lesa humanidad y somos conscientes de lo que significa el terrorismo y la represión del Estado. Hoy estamos en una etapa nueva”.
Su actividad en Cáritas y el contexto social
Al hacer referencia al actual escenario socioeconómico, añadió que “han sido años difíciles” y que la cuestión social “siempre es una preocupación para la Iglesia”.
“Este interés brota desde nuestra propia experiencia de fe, porque creemos que Jesús tuvo una especial preocupación por los pobres, débiles y sufrientes, sin excluir a nadie. Tomamos esa actitud y la queremos reflejar en nuestras prácticas cotidianas”, relató.
En la tarea diaria aseguró que -durante estos últimos tiempos- han aumentado los pedidos de asistencia en alimentos. “Es una cosa creciente, ya sea en merenderos o mercaderías directas a familias”, contó.
Destacó que aún en este contexto “la fe es algo que permite mantener la esperanza y fortaleza momentos de crisis. Muchas veces me impresiona que en los barrios más pobres, la esperanza en Jesús sigue muy arraigada”.
Sobre la labor en Cáritas, dijo que atienden demandas referidas a la educación no formal, alimentos, problemáticas de prevención y acompañamiento de personas con adicciones. También viviendas por medio de la “Colecta del 1% de nuestros ingresos”, que se realiza desde hace más de 15 años, previo a las Pascuas.



