miércoles, abril 29, 2026

Adorni va al Congreso en medio de los escándalos por sus viajes, gastos y departamentos

El jefe de Gabinete se presenta para dar su informe de gestión pero el foco estará puesto en las causas que enfrenta por la compra de propiedades y las inconsistencias en sus declaraciones juradas. El presidente Javier Milei irá al recinto para sostener a su funcionario.

En el marco de un férreo operativo de seguridad con intervención de la Casa Militar, el Gobierno prepara una demostración de apoyo descomunal para blindar a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a quien le tocará la compleja tarea de presentar el informe sobre la marcha de la gestión en medio de los escándalos judiciales por su situación patrimonial, con una oposición que huele sangre y que lo esperará en el recinto de la Cámara de Diputados con los colmillos afilados.

A la presencia confirmada de Javier y Karina Milei en el palco central, se agregó la novedad de que el presidente y su hermana pidieron que el Gabinete en pleno esté presente en los balcones del primer piso del recinto, para el inicio de la sesión previsto a las 10.30 hs.

Un rato antes de tomar lugar en el hemiciclo para dar su informe inicial, Adorni pasará por el despacho del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, para la foto que ya se hizo costumbre cada vez que un ministro se presenta en el Congreso.

Cerca de las 10 hs, el presidente estará llegando junto a la secretaria general de la Presidencia, y se acomodarán en el palco principal, justo enfrente de donde le tocará hablar a Adorni. Se prevé que el presidente no se quedará hasta el final de la sesión.

La oposición sospecha que de la mano de semejante despliegue institucional el oficialismo hará un abuso de exhibición militante y partidario, con una escenografía más propia de una Asamblea Legislativa que la de un informe de gestión. 

“Habrá entre 100 y 200 invitados institucionales”, explicaron las fuentes de la presidencia de Diputados.

La explicación no logró despejar la duda respecto de si esos invitados no se convertirán en fervorosos militantes aplaudidores, como suele ocurrir.

Desconfiados, los diputados nacionales Maximiliano Ferraro, Mónica Frade y Esteban Paulón le enviaron sendas cartas a Menem para que aclare si los invitados llenarán los palcos de militantes. No hubo respuesta oficial.

En el bloque de Unión por la Patria hubo una reunión la semana pasada entre una docena de legisladores para ver si se podía unificar una estrategia para abordar al funcionario. 

Las gestiones fracasaron: mientras algunos sostenían que había que concentrar el interrogatorio en los asuntos vinculados al presunto enriquecimiento ilícito del funcionario aprovechando que el tema sigue candente en la opinión pública, otros consideraron que se trataba de una táctica equivocada, porque Adorni podía aprovechar para recordar los casos de corrupción del kirchnerismo, metiendo a todos en el mismo barro.

Como resultado de estas discrepancias, no habrá un orden inteligente para acorralar a Adorni y el asunto quedará al libre albeldrío, con pronóstico de caos. 

Hecho inédito

La visita de un presidente y su séquito de ministros a un informe de gestión del jefe de Gabinete es un hecho absolutamente atípico y sin precedentes en la historia, y sólo se explica por la necesidad narcisista de reafirmar la autoridad de Milei en un momento de vulnerabilidad gubernamental, cuando la política entera le exige la renuncia de un alto funcionario.

Será una inédita sobreactuación desproporcionada de apoyo al jefe de Gabinete en su hora más difícil, que se sostiene en su cargo mientras sottovoce muchos funcionarios del Poder Ejecutivo deslizan la conveniencia de soltarle la mano para poder pasar de página y que el Gobierno pueda recuperar la centralidad de la agenda.

Por mucho menos, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, había echado en octubre del 2024 a una funcionaria de su cartera que había comprado una cafetera cara con partidas públicas, cuando todavía el relato anti casta de Milei conservaba alguna credibilidad.

La semana pasada, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, hizo renunciar al secretario de Coordinación de Infraestructura por no haber declarado siete propiedades en Miami.

Con algún rezago, Milei también hizo echar a Diego Spagnuolo cuando se destaparon las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad; y lo sacrificaron a José Luis Espert en medio de la campaña electoral cuando las pruebas apiladas en su contra ya eran demasiado comprometedoras.

Sin embargo, el relato anti casta no parece aplicar sobre el jefe de Gabinete: para los hermanos Milei no se trata de defender a Adorni por Adorni mismo sino por lo que pasó a simbolizar. 

Es defender a Adorni como mecanismo de autopreservación, porque consideran que si lo entregan, después la oposición irá por el presidente.

Ya no se trata de si el jefe de Gabinete es honorable o no, si le es útil o ya no le sirve políticamente para el cargo, sino que el presidente percibe que si da el brazo a torcer daría un mensaje de debilidad que empoderaría a sus adversarios, entre quienes engloba sin distinción a opositores políticos, periodistas y hasta empresarios del establishment.

El formato de la sesión

La idea del Gobierno es que el Adorni salga lo más ileso posible, razón por la cual la semana pasada se desarrolló en el Salón Delia Parodi del Palacio Legislativo una reunión de alto nivel entre el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Levitt, y el secretario parlamentario de Diputados, Adrián Pagan, quienes diseñaron un formato de sesión abreviado, con exposiciones cronometradas, con el objetivo de morigerar daños.

En ese encuentro, dispusieron que el primer bloque de preguntas esté destinado a los bloques menores, dejando a Unión por la Patria para la tanda final, cuando esperan que la atención mediática ya haya mermado.

En el medio, habrá un bloque de preguntas para los interbloques Unidos, Fuerzas del Cambio e Innovación Federal. 

Al finalizar cada una de estas tandas, Adorni contestará por un lapso de 20 minutos, y en el cierre de la sesión habrá un discurso político del jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni.

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