El consumo de nafta y gasoil registró una caída en febrero en Argentina, incluso antes de los aumentos aplicados en marzo. En total, se despacharon 1,29 millones de metros cúbicos, lo que representó una baja interanual del 1,67%, impulsada por una menor demanda en los combustibles de mayor uso.
La retracción estuvo explicada principalmente por la caída en la nafta súper, que bajó 2,12%, y por un fuerte descenso en el gasoil común, que superó el 10%. Este comportamiento refleja una desaceleración en la actividad económica, especialmente en sectores vinculados al transporte y la producción.
En contrapartida, los combustibles premium mantuvieron una tendencia positiva, con subas interanuales tanto en nafta como en gasoil de mayor calidad, lo que evidencia un consumo más resistente en segmentos de mayor poder adquisitivo.
En la comparación mensual, se observó una leve recuperación frente a enero, con un crecimiento del 1,06%, aunque insuficiente para revertir la tendencia general a la baja.
El escenario podría profundizarse en marzo tras un aumento cercano al 20% en los precios, impulsado por la suba del petróleo a nivel internacional. A esto se suma el peso de la carga impositiva, que representa cerca de la mitad del valor final que pagan los consumidores.
