El 11 de agosto de 1972 comenzó la historia de uno de los juegos más emblemáticos de Misiones. Con bolilleros de madera, una libreta manuscrita y la participación de niños cantores, se realizó la primera transmisión de la Quiniela Misionera, una propuesta que con el paso de las décadas se convirtió en parte de la identidad cotidiana de los misioneros.
A 54 años de aquel primer sorteo, la Quiniela Misionera mantiene su vigencia y se consolidó como el juego más popular y de mayor recaudación del portafolio del Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC).
"Un juego, muchas oportunidades" resume una historia marcada por la tradición, pero también por la incorporación de nuevas herramientas y formas de vinculación con los apostadores. Detrás de cada número hay historias, expectativas y sueños que forman parte de una extensa red de agencias, vendedores y jugadores.

Una agencia familiar y el desafío de cumplir sueños
Para Carina Duarte, titular de la Agencia 342 de Candelaria, la Quiniela representa "la posibilidad de cumplir los sueños a la gente a través de un premio".
Su vínculo con la actividad comenzó cuando tenía 17 años, acompañando a su madre, Antonia "Flora" Coronel, quien estuvo al frente de la agencia desde 1993 hasta su fallecimiento. Años después, Carina heredó el comercio y continuó una historia familiar que convirtió a la agencia en el principal sustento del hogar.
"Es parte de mi vida. Me crié y me formé al lado de mi mamá. Hoy, la Agencia lo es todo, es nuestra vida, porque de ahí parte todo. Todo lo que tenemos es gracias a la Agencia", relató.
Junto a su compañero de vida, Néstor "Quique" González, también incorporó las redes sociales como una herramienta para promocionar las jugadas y comunicar los premios. Incluso crearon una identidad propia alrededor de la figura del yaguareté, símbolo que asociaron con la identidad misionera y la "garra" que ponen diariamente en su trabajo.
La entrega de un premio, explicó Duarte, genera una emoción particular. "Cuando un cliente gana un premio es emocionante. Es inexplicable. A veces es mucha plata y buscamos cuidarlo, no dejar expuesta a la persona", señaló.
La agencia también desarrolla sorteos internos y distintas estrategias para estimular las ventas frente a un contexto económico complejo.
Para Duarte, elaborar las denominadas "fijas" también tiene una cuota de creatividad. Los números y temáticas se adaptan a acontecimientos del calendario y a las preferencias de los clientes.
"La Quiniela para mí es cumplir sueños a través de los premios. Para eso hay que apostar, arriesgar y confiar. Es apostar a Misiones", sintetizó.
La Quiniela como sustento y esperanza
Oscar Gonzaga, vendedor móvil de la Agencia 219 de Posadas, lleva 29 años trabajando con la Quiniela. Según contó, la actividad le permitió sostener económicamente a su familia y acompañar la formación de sus tres hijos.
"Gracias a la Quiniela logré mantener la economía del hogar, superarme, y hacer que mis tres hijos estudien", afirmó.
Con el paso de los años construyó un vínculo estrecho con sus clientes. Algunos apuestan con él desde sus comienzos y mantienen esa relación incluso a la distancia, gracias a las herramientas tecnológicas que permiten completar las jugadas sin necesidad de trasladarse diariamente a Posadas.
Gonzaga recordó que llegó a la actividad en 1997, después de regresar de Buenos Aires con sus dos hijos pequeños y atravesar dificultades para conseguir trabajo. Un funcionario del Instituto le propuso entonces comenzar a vender Quiniela.
"Alquilé en Cabred y Francisco de Haro, donde estuve durante 14 años con una subagencia", recordó.
Para el vendedor, entregar un premio es uno de los momentos más gratificantes de su trabajo. "Me pone contentísimo. La idea es ver a la gente feliz", expresó.
Incluso después de jubilarse decidió continuar con la actividad. "Voy a seguir vendiendo hasta donde pueda. Si Dios quiere y me permite, tengo unos años para tirar", sostuvo.
A su entender, la Quiniela representa para muchos misioneros una esperanza y una posibilidad de cambiar su realidad.
Tres décadas detrás de la misma mesa
Una historia similar es la de Rosana Carosini, vendedora móvil de la Agencia 204. Desde hace 31 años instala su mesa plegable en el mismo lugar, sobre calle Bolívar, frente a la plaza 9 de Julio de Posadas.
"La Quiniela Misionera lo es todo. Es mi trabajo, con este sustento, gracias a Dios, estoy terminando de criar a mis hijos", manifestó.
Carosini llegó a la actividad cuando se encontraba sin trabajo y recibió la oportunidad de incorporarse como vendedora. Desde entonces permaneció en el mismo punto de venta.
Uno de los momentos que más disfruta es cuando un cliente regresa para contarle que ganó con una jugada realizada en su mesa.
"Cuando el apostador se acerca y te dice: saqué un premio con el número que jugué acá, es lo más lindo", relató.
Durante sus más de tres décadas de trabajo también tuvo la oportunidad de entregar importantes premios y acompañar de cerca las historias de quienes resultaron ganadores.
Entregar premios como una pasión
Ana Vilma Pelzer, titular de la Agencia 209 de Posadas, conoce la actividad desde otra perspectiva. Durante 30 años trabajó detrás del mostrador como empleada y hace un año tuvo la oportunidad de convertirse en propietaria del comercio.
"Si bien es un trabajo, atender a los clientes y entregar premios es una pasión", aseguró.
La relación con los apostadores, explicó, va mucho más allá de una simple transacción. Muchos clientes comparten sus historias personales y cuentan qué harían con el dinero en caso de obtener un premio importante.
"Y eso es la Quiniela, compartir el sueño que tiene cada persona", sostuvo.
Entre los objetivos más frecuentes mencionó pagar los estudios de los hijos, comprar un terreno o una vivienda y dejar de pagar un alquiler.
Pelzer recordó especialmente el caso de un cliente que mantenía una jugada fija y cuyo cupón permaneció guardado en la agencia. Con el tiempo, el apostador pudo convertirse en millonario y concretar los proyectos que había compartido con quienes atendían el comercio.
"Es una gran alegría. Reconoció nuestra honradez y nosotros, la confianza depositada", destacó.
Para mejorar la atención, la Agencia 209 utiliza las páginas y aplicaciones del IPLyC, además de las redes sociales para comunicar resultados, renovar información sobre las jugadas y desarrollar sorteos especiales durante fechas como el Día de la Mujer, el Día de la Madre y el Día del Padre.
Sin embargo, Pelzer considera que el elemento fundamental continúa siendo el vínculo personal con cada cliente.
"La atención es lo principal: un saludo, un gracias", resumió.
54 años de una tradición misionera
Desde aquel 11 de agosto de 1972, cuando la Quiniela Misionera comenzó sus transmisiones con elementos que hoy forman parte de la historia, el juego atravesó generaciones y transformaciones.
La incorporación de nuevas tecnologías, las redes sociales y las herramientas digitales modificaron la forma de vender y comunicar, pero la esencia permanece: una red de trabajadores, agencias y vendedores que construyeron durante más de cinco décadas un vínculo cotidiano con los misioneros.
A 54 años de su nacimiento, la Quiniela Misionera continúa formando parte de la vida provincial, con una historia marcada por tradición, trabajo, sueños y oportunidades.
