Silvia Angélica Sánchez Martínez cumplió 110 años y se convirtió en una de las mujeres más longevas de Argentina. Nacida en Córdoba el 31 de julio de 1916, atravesó más de un siglo de historia y construyó una vida marcada por la familia, la docencia, la fe y distintas actividades que mantuvo durante buena parte de su vida.
Su cumpleaños número 110 transcurrió en una clínica y, actualmente, no puede caminar. Sin embargo, estuvo acompañada por sus seres queridos y celebró rodeada de familiares y personal médico. Un video difundido por la institución donde se encuentra internada mostró parte del festejo, con globos, guirnaldas y un ambiente de celebración.
“Estoy bien, contenta”, expresó Silvia durante el festejo, en una frase que reflejó su ánimo durante la celebración.
Nacida en Córdoba en 1916, Silvia fue la sexta de once hermanos. Más adelante se casó con José Luis Cuezzo, un médico oriundo de Tucumán, con quien formó una familia y tuvo dos hijas, Silvia y Susana.

Durante su vida laboral se desempeñó como maestra de escuela hasta su jubilación. Fuera del ámbito educativo, dedicó buena parte de su tiempo a actividades como pintar, tejer, coser y bordar.
También mantuvo una profunda devoción religiosa y expresó a lo largo de los años su fe en la Santísima Virgen María y San Expedito.
Actualmente es abuela de seis nietos y bisabuela de 16 bisnietos. Su historia comenzó a difundirse ampliamente en redes sociales luego de que la clínica compartiera imágenes de la celebración por sus 110 años.
Según el sitio especializado LongeviQuest, entre las características que se destacaron de Silvia a lo largo de su vida aparece su personalidad serena, acompañada por una actitud positiva frente a las dificultades.
Qué dice la ciencia sobre las personas que superan los 100 años
La historia de Silvia se conoce en un contexto en el que la ciencia continúa estudiando cuáles son los factores que permiten a algunas personas alcanzar edades extraordinariamente avanzadas.
Una revisión publicada en la revista Discover Public Health analizó 124 estudios realizados entre 1970 y 2025 sobre personas centenarias —de entre 100 y 104 años—, semisupercentenarias —de 105 a 109— y supercentenarias, aquellas que alcanzan los 110 años o más.
Los investigadores concluyeron que la longevidad extrema no depende de un único factor, sino de una combinación de elementos que incluye genética, hábitos saludables, resiliencia psicológica y condiciones sociales y ambientales favorables.
Uno de los aspectos analizados fue la genética. Las personas que alcanzan edades muy avanzadas no necesariamente están libres de variantes asociadas con enfermedades. Sin embargo, pueden presentar variantes genéticas protectoras capaces de reducir determinados riesgos y retrasar la aparición de enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Entre los marcadores asociados con la longevidad aparecen FOXO3A y APOE ε2, identificados de manera consistente en diferentes poblaciones. El peso de los factores genéticos parece aumentar a medida que se alcanzan edades más avanzadas, especialmente entre quienes superan los 105 años.
La investigación también encontró características biológicas presentes con mayor frecuencia entre las personas longevas, como una mayor capacidad de reparación del ADN, telómeros más largos y una edad biológica inferior a la cronológica según determinados marcadores epigenéticos.
Otro aspecto relevante es el funcionamiento del sistema inmunitario. Algunos centenarios conservan mecanismos capaces de mantener un equilibrio entre la inflamación asociada al envejecimiento y las respuestas antiinflamatorias, lo que podría contribuir a retrasar determinadas enfermedades crónicas.
Alimentación y hábitos saludables
Los autores también remarcaron que la genética por sí sola no explica la longevidad extrema. Los hábitos sostenidos durante décadas cumplen un papel importante.
Entre los patrones observados con mayor frecuencia aparecen dietas basadas principalmente en alimentos de origen vegetal, con presencia habitual de legumbres, frutas y verduras, además de un consumo limitado de carnes procesadas y una ingesta calórica moderada.
En ese sentido, la historia de Silvia permite conocer la experiencia particular de una mujer que alcanzó los 110 años, mientras que la evidencia científica muestra que llegar a edades tan avanzadas responde a una combinación compleja de factores y no a una única fórmula para vivir más.
