La nave Orion continúa su trayecto con el objetivo de enviar a los astronautas fuera de la órbita terrestre. Se trata de un hito histórico de la NASA, que busca llegar a la órbita lunar después de 50 años.
La misión Artemis II de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) despegó exitosamente desde Florida el miércoles bajo una gran expectativa y, este jueves, alcanzó un momento clave: superó el punto de no retorno, lo que implica que abandonó la órbita terrestre con el objetivo de llegar a la Luna.
El equipo, encabezado por el comandante Reid Wiseman y también compuesto por el piloto Victor Glover y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen, modificó la dirección de la nave Orion. La maniobra de inyección translunar envió a los astronautas fuera de la órbita terrestre y hacia la Luna por primera vez desde 1972.
En tal sentido, Orión encendió sus motores durante poco más de seis minutos, acelerando la nave para escapar de la atracción gravitatoria de la Tierra. Los controladores de vuelo supervisaron de cerca el rendimiento de los motores, la guía y los datos de navegación durante la maniobra para garantizar que la nave se mantuviera alineada con precisión para el viaje de salida.
Por lo pronto, la nave orbita la Tierra a unos 42.500 kilómetros y la NASA tiene previsto alcanzar la órbita de la Luna el lunes, aunque el organismo estadounidense advirtió que el cronograma podría modificarse de acuerdo a las circunstancias de la misión.
Artemis II dio inicio a la primera misión tripulada después de 54 años, para volver a enviar astronautas a la Luna de manera permanente en los próximos años, y abre el futuro de la exploración humana de cara al planeta Marte. Orion está compuesta por un sistema de aborto de lanzamiento, que protege a la tripulación de diferentes inconvenientes que puedan surgir.
