China y Nepal continúan con las tareas de rescate tras las inundaciones y avalanchas que dejaron al menos 538 muertos y unas 1.400 personas desaparecidas en la frontera entre ambos países. El desastre se originó tras el derrumbe de un glaciar, que provocó repentinas crecidas de ríos y enormes aludes de tierra, barro, hielo y rocas que arrasaron aldeas y zonas frecuentadas por excursionistas y peregrinos.
Las autoridades mantienen el operativo de emergencia mientras persiste el riesgo de nuevas inundaciones por el posible colapso de un dique natural formado en la región del Himalaya. Equipos especializados y helicópteros militares trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes, mientras cientos de familias permanecen sin hogar. Además, seis grandes centrales hidroeléctricas resultaron dañadas, junto con rutas, puentes y numerosas construcciones.
La magnitud de la crecida quedó reflejada en las imágenes difundidas en redes sociales, donde se observan enormes paredes de lodo y piedras avanzando sobre las poblaciones. Según los reportes, los ríos aumentaron su nivel hasta nueve metros en apenas media hora, desbordaron sus cauces y modificaron el recorrido de las aguas incluso a más de 100 kilómetros del epicentro del desastre, en sectores próximos a la frontera con India.
El origen del fenómeno todavía es analizado por especialistas. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó que la señal sísmica registrada en la frontera con China no correspondió a un terremoto convencional, sino al impacto de un gigantesco desprendimiento de hielo y rocas sobre el río Lhende Khola. La fuerza del movimiento generó una vibración equivalente a un sismo de magnitud 5,2.
La tragedia también afecta a numerosos extranjeros que se encontraban en la zona. Según la Junta Nacional de Turismo, 517 turistas de más de 30 países figuran entre los desaparecidos, entre ellos ciudadanos de China, India, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Alemania, Japón, Francia y España. Estados Unidos reportó alrededor de 90 personas en paradero desconocido, mientras que China contabilizó cerca de 100 ciudadanos afectados y el Reino Unido informó 33 desaparecidos.
El desastre volvió a poner el foco sobre la creciente vulnerabilidad de los glaciares del Himalaya. La región concentra más de 63.000 glaciares y abastece a grandes sistemas fluviales de Asia, por lo que su inestabilidad representa un riesgo para millones de personas. El calentamiento global y el deterioro de las laderas incrementan la posibilidad de nuevos desprendimientos, mientras China y Nepal mantienen las operaciones de rescate y las medidas de prevención ante eventuales nuevos aludes e inundaciones.
