La pérdida del poder adquisitivo, el menor gasto por salida y la caída del turismo profundizan la crisis del sector gastronómico. Empresarios advierten que las promociones ya no alcanzan para sostener la actividad.
La gastronomía argentina atraviesa uno de sus escenarios más complejos de los últimos años. La combinación de menor poder de compra, cambios en los hábitos de consumo, una reducción del turismo y el aumento de los costos golpea con fuerza a bares y restaurantes, que estiman una caída de entre el 30 % y el 40 % en la cantidad de clientes respecto de hace dos años.
Desde el sector aseguran que el consumo continúa debilitándose y que, pese a la proliferación de promociones y descuentos, muchos establecimientos tienen dificultades para sostener la actividad.
"Hay una merma de un 40 %. Un día trabajás muy bien y al otro no viene nadie. Estamos muy desconcertados y muy preocupados porque no vemos una luz al final del túnel", afirmó Carlos Alberto Yanelli, presidente de la Cámara de Restaurantes.
El dirigente sostuvo además que la crisis dejó de ser una situación pasajera. "Está quedando mucha gente en el camino. Vamos a subsistir los que podamos aguantar, pero hay que ver hasta cuándo se puede aguantar", advirtió.
Clientes que gastan menos y buscan promociones
La caída no solo se refleja en la cantidad de comensales, sino también en el ticket promedio. Quienes continúan saliendo a comer reducen el gasto, eligen opciones más económicas y evitan productos de mayor valor.
Para intentar sostener las ventas, los establecimientos multiplicaron las estrategias comerciales. Menús ejecutivos, descuentos con bancos y billeteras virtuales, promociones por días específicos y programas de fidelización forman parte de las herramientas más utilizadas.
"Proliferan los menús ejecutivos, las promociones con bancos y tarjetas y distintas acciones para fidelizar clientes", explicó Yanelli.
La gastronomía de especialidad, entre las más afectadas
El impacto alcanza a prácticamente todos los segmentos del rubro, aunque algunos logran resistir mejor que otros.
El presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina, Daniel Prieto, señaló que pizzerías y bodegones muestran un desempeño relativamente mejor, ya que ofrecen platos abundantes para compartir y una relación precio-calidad más conveniente.
En cambio, la alta cocina y la gastronomía de autor son algunos de los segmentos más golpeados.
"La cocina de autor y la gastronomía de especialidad sufren mucho más. Hay restaurantes que pueden estar llenos, pero el ticket promedio bajó. La gente sigue saliendo a comer, aunque dejó de consumir vinos de mayor valor y hasta comparte los postres", explicó.
Ni el Mundial logró revertir la tendencia
Según Prieto, el cambio de comportamiento comenzó durante 2025 y se profundizó en los últimos meses. Incluso el Mundial de fútbol no generó el repunte esperado para el sector.
Muchos encuentros de la Selección argentina se disputaron en horario de cena, lo que llevó a numerosas personas a seguir los partidos desde sus hogares o en reuniones privadas, reduciendo la concurrencia a bares y restaurantes.
Aunque el dirigente aclaró que no se observa un cierre masivo de locales, especialmente en los principales corredores gastronómicos, reconoció que muchos establecimientos pequeños enfrentan serias dificultades para sostenerse y que otros optan por reducir costos para continuar operando.
