domingo, febrero 1, 2026

Comprar una hamburguesa Big Mac en Argentina cuesta más que en EEUU

Tras un año marcado por una fuerte apreciación real del peso durante el gobierno de Javier Milei, el panorama cambiario muestra un giro: según el Índice Big Mac tradicional, la moneda argentina aparece actualmente subvaluada frente al dólar, pese a que el precio local de la hamburguesa sigue siendo elevado en términos comparativos.

Desde el inicio de la gestión de Milei, el tipo de cambio oficial avanzó a un ritmo cercano al 2% mensual, muy por debajo de la inflación. Esa dinámica, especialmente visible durante 2024 y comienzos de 2025, encareció a la Argentina en dólares y tuvo como uno de sus indicadores más citados el precio del Big Mac —solo, sin combo— de McDonald’s.

El fenómeno quedó plasmado en el Índice Big Mac que elabora The Economist desde 1986, una referencia internacional que compara el valor de la hamburguesa en distintos países para estimar si las monedas están sobre o subvaluadas. A mediados de 2024, el peso argentino llegó a ubicarse entre las monedas más sobrevaluadas del mundo, junto al franco suizo y el peso uruguayo. Sin embargo, esa situación comenzó a revertirse en el segundo semestre y se consolidó en el arranque de 2025.

De acuerdo con el último relevamiento del semanario británico, que promedia los precios en cuatro ciudades del país, el Big Mac cuesta en la Argentina alrededor de $8.000. En Estados Unidos, el mismo producto se vende a u$s6,12. Bajo esa comparación, el tipo de cambio de equilibrio sería de $1.307,19, por debajo del dólar oficial de $1.445,76 utilizado por el índice. El resultado es una subvaluación cercana al 9,6% del peso frente al dólar.

La medición se basa en la teoría de la Paridad de Poder Adquisitivo, formulada en el siglo XIX por el economista sueco Gustav Cassel, que plantea que dos monedas deberían tener el mismo poder de compra para una canasta comparable de bienes. Al tomar un producto estandarizado y global como el Big Mac, el índice busca reducir las distorsiones propias de las canastas de consumo locales.

No obstante, The Economist también difunde una versión “gourmet” del indicador, que ajusta los precios según el nivel de ingresos de cada país mediante el efecto Balassa-Samuelson. Bajo ese enfoque, que incorpora el PBI per cápita, la lectura cambia de signo: el peso argentino aparece 19,8% sobrevaluado, lo que sugiere que, en relación con el nivel de desarrollo y los ingresos locales, el Big Mac sigue siendo caro en la Argentina.

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