Un estudio liderado por el CONICET identificó un rol central del Nodo Sinusal en la regulación de la variabilidad del ritmo cardíaco. El hallazgo redefine el enfoque médico sobre cómo se controlan las fluctuaciones entre latidos y abre nuevas líneas de diagnóstico y tratamiento para arritmias, miocardiopatías y la enfermedad del nodo sinusal.
La investigación, realizada junto a la Universidad Nacional de La Plata y el Hospital Interzonal de Agudos “Prof. Rodolfo Rossi” y publicada en Frontiers in Medicine, demuestra que el sistema nervioso autónomo aporta un estímulo basal que es modulado por el Nodo Sinusal, estructura que actúa como marcapasos natural del corazón. Además, se comprobó que el Nodo Sinusal posee una arquitectura fractal que evoluciona con la edad y condiciona la variabilidad cardíaca.
El trabajo se basó en el análisis de la variabilidad del ritmo cardíaco de alrededor de 1.500 personas sanas y con distintas patologías, de diferentes edades. Ese abordaje permitió identificar patrones de escala vinculados al crecimiento y la organización del Nodo Sinusal, y establecer parámetros cuantificables para diferenciar estados normales de alteraciones funcionales.
Según los investigadores, estos resultados también podrían aplicarse al monitoreo temprano de enfermedades cardíacas y a la evaluación de tratamientos no invasivos. La posibilidad de predecir la evolución de un Nodo Sinusal sano o patológico introduce una herramienta objetiva para la medicina personalizada.
A partir de estos resultados, el equipo desarrolla un marcapasos que imita la variabilidad natural del ritmo cardíaco, una función ausente en los dispositivos actuales. La tecnología, ya patentada en la Argentina, busca evitar la pérdida de variabilidad asociada al uso continuo de marcapasos convencionales y reducir efectos adversos como el síndrome de marcapasos.
El nuevo dispositivo apunta a mejorar el gasto cardíaco y a disminuir los cambios estructurales adversos provocados por la estimulación artificial continua. El primer prototipo se encuentra en desarrollo y permitirá una programación médica ajustada a las necesidades de cada paciente, incorporando criterios de control basados en evidencia clínica.
