miércoles, noviembre 30, 2022

Coronavirus en Paraguay: 3 claves para entender cómo el país logró contener el contagio

En Paraguay desde el pasado lunes 15 de junio, los restaurantes y los bares volvieron a abrir sus puertas, así como los gimnasios y los centros deportivos. Los ciudadanos del país guaraní ahora pueden también comprar boletos de teatro y autocines y participar en los servicios religiosos.

Mientras que América Latina se convirtió en las últimas semanas en el epicentro de la pandemia de coronavirus a nivel mundial -entre los 15 países del mundo con mayor número de casos confirmados hay cuatro latinoamericanos: Brasil, Perú, Chile y México, de acuerdo con cifras de la Universidad John Hopkins de EE.UU.-, Paraguay vuelve a la normalidad después de tres meses de confinamiento.

Mirando el contexto de la región, Paraguay se mantiene con una tasa de 2 muertos por millón de habitantes, la más baja de Sudamérica. Es decir, muy lejos de los 210 por millón de Brasil, los 36 de Colombia, los 20 de Argentina e incluso los 6 fallecidos por millón de habitantes de Uruguay.

 

¿Cómo lo consiguió?

 

  1. Una respuesta inmediata

“Una de las razones principales es que el gobierno paraguayo actuó muy rápidamente”, explica Carin Zissis, directora del sitio de análisis Americas Society/Council of the Americas (AS/COA, por sus siglas en inglés), que esta semana publicó un informe detallado llamado “¿Dónde está el coronavirus en América Latina?”.

A principios de febrero, cuando aún no había registrado ningún caso de Covid-19, el gobierno de Mario Abdo Benítez suspendió las visas a todos los ciudadanos de la República Popular de China, así como a todo extranjero que hubiese viajado a China continental.

Luego, el 10 de marzo, tres días después de que se confirmaran los dos primeros casos de contagio en el país -los de dos ciudadanos provenientes de Ecuador y Argentina-, Abdo, apoyado por el ministro de salud Juan Mazzoleni, decretó el Aislamiento Preventivo General a nivel nacional.

Esta primera medida incluía la suspensión de las clases escolares en todos los niveles, así como la restricción de todos los eventos públicos y privados y la declaración del toque de queda nocturno.

Por qué para muchos paraguayos su país es el “hoyo negro” de Sudamérica.

Esto ocurría un día antes de que la OMS declarase el brote de coronavirus como una “pandemia”.

“Nuestra argumentación era que estos casos provenían de países donde la circulación del virus en aquel momento no era comunitaria”, recuerda Juan Carlos Portillo, director general de Servicios de Salud del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay.

“La pregunta que nos hicimos fue: ‘¿Podemos descartar que adentro de nuestro país no tenemos circulación comunitaria del virus?’ Y la respuesta fue que no”.

 

  1. El aislamiento geográfico

El escritor paraguayo Augusto Roa Bastos describía su país como una “isla rodeada de tierra” en el corazón del continente. Y no se podría entender el éxito de la estrategia de Paraguay sin tener en cuenta su aislamiento geográfico. Paraguay no solo no tiene salida al mar, sino que amplias zonas de su territorio están cubiertas por la selva o por la sabana.

Además su capital, Asunción, tiene un tráfico aéreo reducido si la comparamos con las otras grandes ciudades de Sudamérica, como Buenos Aires o Sao Paulo. Y hay que considerar otro elemento: la densidad de su población. Se ha visto que los países y las ciudades más densamente poblados son los más afectados por esta epidemia.

Por lo tanto, la densidad de población en Paraguay es muy baja, solo 17 personas por kilómetro cuadrado, cosa que le ha beneficiado. “Otros países con un tamaño y una población reducida, como Uruguay y Costa Rica, lograron resultados significativos en la lucha contra el coronavirus”, explica Zissis, “mientras que países más grandes o mucho más poblados, como Brasil o EE.UU., tienen mayores desafíos”.

 

  1. Fronteras cerradas

El gobierno paraguayo cerró sus fronteras terrestres con Argentina, Bolivia y Brasil el 24 de marzo y a día de hoy no contempla su reapertura. El presidente paraguayo incluso afirmó que Brasil era “la principal amenaza” en la lucha contra la pandemia, debido al alto número de contagios y muertes.

Militares paraguayos fueron enviados a la región fronteriza para impedir la entrada de automóviles y autobuses de comerciantes y residentes brasileños. También se levantaron vallas de alambre de púa en la ciudad fronteriza de Pedro Juan Caballero.

 

Coronavirus: el temor que genera la situación de la pandemia en Brasil en sus países vecinos

 

“Mientras haya evidencias de que en Brasil la situación no mejora, no hay razón para abrir las fronteras”, afirma Portillo, quien resume la actual relación entre los dos países con una frase: “Si Brasil estornuda, Paraguay tendrá neumonía”.

Pero desde un principio surgió otro problema por resolver: el de los paraguayos y los extranjeros residentes que querían volver al país. Decenas de hoteles, escuelas y edificios militares y religiosos fueron acondicionados para que todos los que querían volver a Paraguay pasasen allí una cuarentena de 14 días.

Hasta ahora, se han alojado en esos albergues unas 6.000 personas, a las que el Estado paraguayo facilita alimentos y cuidados sanitarios pero donde también ha habido quejas por los tratos y las condiciones de muchos de estos lugares.

 

Fuente: Diario 26

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