lunes, enero 19, 2026

Un informe de 2002 ya advertía el riesgo geológico en el barrio afectado por el derrumbe en Comodoro

Un informe técnico elaborado en 2002 por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) ya advertía sobre la alta peligrosidad geológica del Barrio Sismográfica de Comodoro Rivadavia, donde este último fin de semana se produjo un derrumbe parcial del cerro Hermitte que obligó a evacuaciones masivas y al despliegue de amplios operativos de seguridad.

El documento, titulado “Estudio de Peligrosidad Geológica en el Barrio Sismográfica”, fue desarrollado por la Dirección de Geología Ambiental y Aplicada del Instituto de Geología y Recursos Minerales del SEGEMAR y señalaba con claridad los riesgos asociados a la expansión urbana sobre la ladera del cerro. Allí se identificaban tres ejes críticos que debían ser atendidos por las autoridades: la presencia de materiales removidos de forma natural, la posibilidad de movimientos de ladera recurrentes y la necesidad de informar y concientizar a los vecinos sobre la problemática.

“El principal problema del barrio es que se está extendiendo sobre materiales removidos naturalmente (depósitos de deslizamientos), que poseen gran cantidad de espacios abiertos subterráneos producidos por el sublavado o erosión hídrica subsuperficial”, advertía el informe. Según el análisis técnico, estas condiciones podían derivar en hundimientos del terreno ante una urbanización intensa, con consecuencias directas sobre viviendas, ductos y redes de servicios.

El SEGEMAR también alertaba que no podía descartarse la reiteración de movimientos de ladera, por lo que señalaba la responsabilidad del municipio de implementar una red de monitoreo permanente en caso de continuar la expansión del barrio. En ese marco, los especialistas subrayaban la importancia de instruir a los habitantes sobre las características del suelo sobre el que estaban construyendo, para que tomaran conciencia de los riesgos y comprendieran las implicancias de la ampliación urbana.

Entre las recomendaciones técnicas incluidas en el informe se encontraban una serie de restricciones concretas: evitar el tendido de cañerías subterráneas y priorizar sistemas visibles para su control; restringir al máximo el riego y no generar nuevas áreas que lo requieran; prohibir movimientos de suelo, perforaciones o extracciones; impedir la expansión del barrio sobre la ladera y su área de influencia; y evitar nuevas construcciones sobre edificaciones ya existentes.

Además, el organismo sugería la creación de una comisión de control y alerta integrada por vecinos, encargada de informar a las autoridades ante cualquier indicio de movimiento, como grietas en el terreno, rajaduras en las viviendas o inclinación de postes. El informe advertía que, de mantenerse el ritmo de crecimiento urbano, la presión sobre el material inestable aumentaría, incrementando el riesgo de daños a la infraestructura y a las personas. Para mitigar estos efectos, se recomendaba la instalación de un sistema de alarma eficaz y un monitoreo sistemático de la ladera.

Sin embargo, el barrio continuó expandiéndose y este fin de semana se confirmó el derrumbe parcial del cerro Hermitte, lo que derivó en cientos de evacuaciones y operativos preventivos en la zona. A raíz de lo ocurrido, el Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia declaró la emergencia geológica y urbanística por un plazo de 90 días, con el objetivo de implementar medidas urgentes para reducir los riesgos derivados de la inestabilidad del suelo.

Tras el derrumbe, las autoridades dispusieron el cierre del perímetro afectado por al menos 48 horas, al advertir que el terreno “sigue latiendo” y presenta un riesgo urbano latente. Durante el fin de semana, vecinos de los barrios Sismográfica, Marquesado y Los Tilos, en la zona de Km 3, se vieron directamente afectados por el deslizamiento, que en algunos casos provocó que viviendas se partieran en dos como consecuencia del movimiento del suelo y la caída de tierra.

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