Las papas fritas se convirtieron en uno de los acompañamientos más elegidos en todo el mundo. Presentes junto a una hamburguesa, como opción para compartir o simplemente como un antojo, forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. En el Día de la Papa Frita, el foco está puesto en uno de los alimentos más populares y en el proceso que permite conseguir una porción dorada y crujiente.
Aunque su preparación parece sencilla, detrás de una papa frita de calidad existe un proceso que comienza en el campo y continúa hasta la cocina. La selección de la materia prima, su tamaño, textura y condiciones de conservación son algunos de los factores que influyen en el resultado final. El objetivo es mantener un producto con características uniformes en cada porción.
En el caso de McDonald’s México, la compañía informó que adquiere alrededor de 13 mil toneladas de papa al año en el país. Según la empresa, sus papas fritas se elaboran a partir de papas seleccionadas y no utilizan colorantes ni saborizantes artificiales, mientras que el característico tono dorado y la textura crujiente dependen del proceso de cocción.
La combinación entre una superficie crujiente y un interior suave también explica parte de su popularidad. El contraste de texturas genera una experiencia agradable al comerlas y contribuye a que sean uno de los acompañamientos más consumidos. Así, detrás de un alimento cotidiano hay una cadena que reúne producción agrícola, selección, procesamiento y cocina para llegar a un clásico que atraviesa generaciones.
