miércoles, abril 8, 2026

El Banco Mundial estima un crecimiento del PBI de 3,7% para 2027

La región de América Latina y el Caribe presenta un escenario de contrastes para el año en curso. Mientras el área en su conjunto continúa atrapada en una trayectoria de crecimiento lento y desafíos estructurales, Argentina emerge como una “excepción” posicionándose como un líder de crecimiento en el cono sur. Así lo señala un informe del Banco Mundial dado a conocer este miércoles en Washington.

El organismo prevé para el conjunto de la región un crecimiento del PBI del 2,1% en 2026, por debajo del 2,5% alcanzado el año pasado y una cifra que califica como "insuficiente" para generar avances significativos en el bienestar de la población. Este desempeño sitúa a la región nuevamente entre las de crecimiento más lento en el orden mundial.

Pero con relación a la Argentina destaca por su cambio de tendencia. Tras años de contracción, el país muestra indicadores de recuperación robustos. El Banco Mundial proyecta que el PBI argentino crecerá un 3,6% en 2026 y un 3,7% en 2027. Estas cifras contrastan con el 1,6% previsto para Brasil o el 1,3% para México en el mismo período.

En otro señalamiento positivo, el documento subraya que la transición energética global abre una ventana de oportunidad para el país, dada su dotación de minerales críticos y su capacidad para integrarse en cadenas de valor de tecnologías limpias.

El informe señala que después de un fuerte episodio de desinflación que comenzó en 2022, “el ritmo de reducción de la inflación se ha desacelerado, ya que la inflación subyacente, especialmente en los servicios, ha demostrado ser persistente”.

Se espera que la mayoría de las economías de la región vuelvan a situar la inflación dentro de sus objetivos, o cerca de estos, para 2026- 27, pero la “última milla” se ha vuelto más difícil, afirma el organismo, a medida que la dinámica de precios y salarios y la indexación mantienen rígida la inflación de los servicios.

Este es uno de los factores que frenan el dinamismo latinoamericano. Al problema inflacionario se suma la incertidumbre política interna y las condiciones financieras restrictivas que mantienen los niveles de inversión en niveles bajos.

Asimismo, se considera que los elevados pagos de intereses de deuda pública siguen desplazando la inversión necesaria en infraestructura y capital humano.

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