miércoles, abril 1, 2026

La NASA vuelve a la Luna tras 54 años con la misión Artemis II

Tras más de medio siglo desde el Programa Apolo, la NASA inicia una nueva etapa con Artemis II, una misión que marca el regreso del vuelo tripulado a las inmediaciones de la Luna y suma participación argentina con tecnología propia. El lanzamiento está previsto para este miércoles a las 19.30 hora argentina.

El despegue se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, con el cohete SLS impulsando la cápsula Orion. La misión tendrá una duración aproximada de diez días y busca validar las condiciones para un futuro alunizaje.

A diferencia del Apolo, Artemis II no descenderá en la superficie lunar. El objetivo es un sobrevuelo tripulado, que simula un viaje completo:

  • Órbita terrestre inicial
  • Impulso hacia espacio profundo
  • Sobrevuelo cercano a la Luna
  • Regreso controlado a la Tierra

La misión permitirá probar sistemas críticos como navegación, soporte vital y resistencia de la nave en condiciones reales.

ATENEA el aporte argentino

Uno de los puntos centrales es la inclusión del cubesat ATENEA, desarrollado por la Universidad de Buenos Aires y la CONAE. Este microsatélite experimental apunta a:

  • Validar tecnologías espaciales
  • Generar datos científicos en entornos extremos
  • Impulsar futuras misiones nacionales

La participación se vincula con la incorporación de Argentina al programa Artemis en 2023, lo que habilitó la integración de desarrollos locales en proyectos internacionales.

Tripulación y representación

La cápsula Orion será tripulada por:

  • Reid Wiseman (comandante)
  • Victor Glover (piloto)
  • Christina Koch (especialista)
  • Jeremy Hansen (especialista)

La misión incorpora diversidad y experiencia. Glover será el primer astronauta afroamericano en esta etapa en viajar alrededor de la Luna, mientras Koch aporta experiencia en misiones de larga duración.

Ciencia cooperación y soberanía tecnológica

Artemis II consolida un esquema de cooperación internacional en la exploración espacial. En ese marco, la participación argentina representa un avance en desarrollo científico y soberanía tecnológica.

El regreso a la Luna deja de ser una competencia exclusiva entre potencias y se redefine como un espacio donde se disputa la producción de conocimiento, la capacidad tecnológica y la inserción global en la economía del espacio.

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