Tras más de medio siglo desde el Programa Apolo, la NASA inicia una nueva etapa con Artemis II, una misión que marca el regreso del vuelo tripulado a las inmediaciones de la Luna y suma participación argentina con tecnología propia. El lanzamiento está previsto para este miércoles a las 19.30 hora argentina.
El despegue se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, con el cohete SLS impulsando la cápsula Orion. La misión tendrá una duración aproximada de diez días y busca validar las condiciones para un futuro alunizaje.
A diferencia del Apolo, Artemis II no descenderá en la superficie lunar. El objetivo es un sobrevuelo tripulado, que simula un viaje completo:
- Órbita terrestre inicial
- Impulso hacia espacio profundo
- Sobrevuelo cercano a la Luna
- Regreso controlado a la Tierra
La misión permitirá probar sistemas críticos como navegación, soporte vital y resistencia de la nave en condiciones reales.
ATENEA el aporte argentino
Uno de los puntos centrales es la inclusión del cubesat ATENEA, desarrollado por la Universidad de Buenos Aires y la CONAE. Este microsatélite experimental apunta a:
- Validar tecnologías espaciales
- Generar datos científicos en entornos extremos
- Impulsar futuras misiones nacionales
La participación se vincula con la incorporación de Argentina al programa Artemis en 2023, lo que habilitó la integración de desarrollos locales en proyectos internacionales.
Tripulación y representación
La cápsula Orion será tripulada por:
- Reid Wiseman (comandante)
- Victor Glover (piloto)
- Christina Koch (especialista)
- Jeremy Hansen (especialista)
La misión incorpora diversidad y experiencia. Glover será el primer astronauta afroamericano en esta etapa en viajar alrededor de la Luna, mientras Koch aporta experiencia en misiones de larga duración.
Ciencia cooperación y soberanía tecnológica
Artemis II consolida un esquema de cooperación internacional en la exploración espacial. En ese marco, la participación argentina representa un avance en desarrollo científico y soberanía tecnológica.
El regreso a la Luna deja de ser una competencia exclusiva entre potencias y se redefine como un espacio donde se disputa la producción de conocimiento, la capacidad tecnológica y la inserción global en la economía del espacio.
