Se deterioran las expectativas económicas: 60% de los argentinos cree que estará peor en los próximos meses

El 60% anticipa un empeoramiento de su situación personal y el 64% teme por la pérdida de empleo en su hogar. Casi la mitad asegura que no llega a fin de mes.

Las expectativas económicas de los argentinos volvieron a deteriorarse en agosto y alcanzaron uno de sus niveles más negativos de los últimos años. Según una encuesta de Opina Argentina, el 60% de los consultados considera que su situación personal empeorará durante los próximos meses, siete puntos porcentuales más que en julio.

El relevamiento, realizado sobre 1.507 personas entre el 7 y el 11 de agosto en todo el país, mostró que el pesimismo alcanzó su nivel más alto desde el final del gobierno de Alberto Fernández.

El resultado evidencia que la mejora de algunas variables macroeconómicas todavía no se traduce en una percepción positiva de la economía cotidiana. Para una parte importante de los hogares, la evolución de los ingresos, el empleo y el consumo continúa siendo determinante a la hora de evaluar el presente y proyectar los próximos meses.

El pesimismo también alcanza a votantes de Milei y Bullrich

El deterioro de las expectativas no se limita a los sectores que habitualmente se muestran más críticos del Gobierno.

Según la encuesta, seis de cada diez votantes de Javier Milei y Patricia Bullrich en las elecciones de 2023 también creen que su situación personal empeorará durante los próximos meses.

El dato marca un aumento de la preocupación incluso entre parte del electorado que acompañó al oficialismo y constituye una señal sobre la evolución de las expectativas frente al programa económico.

El desempleo se convirtió en la principal preocupación

El desempleo aparece como el principal problema que los argentinos esperan que resuelva el Gobierno. El 36% de los encuestados lo ubicó en primer lugar, por encima de la corrupción, que alcanzó el 32%.

Más atrás quedaron la inflación, con 11%, y la inseguridad, con 9%.

El temor por la situación laboral también se trasladó al ámbito familiar: el 64% manifestó preocupación ante la posibilidad de que algún integrante de su hogar pierda el empleo durante los próximos meses.

Los resultados muestran que la discusión económica comienza a desplazarse desde la evolución de los precios hacia la estabilidad laboral, los ingresos y el poder adquisitivo.

Casi la mitad de los hogares no llega a fin de mes

La percepción negativa sobre el futuro se combina con una situación financiera ajustada en buena parte de los hogares. El 48% de los encuestados afirmó que no logra llegar a fin de mes, mientras que apenas el 18% aseguró haber podido ahorrar durante el último mes.

A su vez, el 32% logró cubrir sus gastos básicos, pero sin generar capacidad de ahorro.

La falta de margen financiero también impacta sobre las decisiones de consumo. El 62% considera que no es un buen momento para comprar electrodomésticos, mientras que el 75% afirmó que no realizó gastos de esparcimiento —como cine, teatro o cenas— durante el último mes.

De esta manera, el deterioro de las expectativas no se limita a una evaluación sobre el futuro: también modifica el comportamiento actual de los hogares, que restringen consumos, postergan compras y tienen cada vez menos capacidad para generar ahorro.

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