Estudiantes de Río Cuarto hizo historia: es equipo de Primera. Tras el 2-0 obtenido como local en la ida, el conjunto cordobés volvió a mostrar solidez en la final del Reducido y el 1-1 en la cancha de Deportivo Madryn le aseguró el ascenso por primera vez a la máxima categoría.
Las sospechas previas sobre presuntos favoritismos dirigenciales hacia el equipo chubutense quedaron desactivadas con un correcto arbitraje de Facundo Tello, aunque el cierre fue un bochorno por incidentes en la tribuna local, rotura de alambrados e invasión de campo que impidió el festejo de los visitantes.
Madryn salió a buscar el partido, pero mostró pocas herramientas ofensivas. Lo más peligroso llegó por las escaladas de Diego Crego por izquierda y el empuje de Federico Recalde, quien terminó expulsado. Si el local mantuvo vivo el sueño de la remontada fue gracias a su arquero, Yair Bonnín, figura hasta que, a los 64 minutos, Luis Silba sorprendió a todos con una tijera notable que lo dejó a un gol del milagro.
Cuando el local parecía tomar envión, desde una de las populares encendieron bengalas que obligaron a detener el juego, un gesto inoportuno que cortó el impulso futbolístico del equipo. Madryn mantuvo el dominio unos minutos más, pero el desgaste y los cambios del rival inclinaron la balanza. Agustín Fontana desperdició un mano a mano claro y, a cinco del final, Agustín Morales sentenció la historia con un derechazo que, tras varios desvíos, se transformó en el 1-1 definitivo.
El León del Imperio, que supo disputar tres Torneos Nacionales entre 1983 y 1985, alcanza así su primer ascenso a Primera bajo la conducción de Iván Delfino. En 2026 habrá cuatro equipos cordobeses en la elite: Talleres, Belgrano, Instituto y ahora Estudiantes. Para Deportivo Madryn, el cierre es amargo: dos finales perdidas y una despedida manchada por hechos de violencia en su propio estadio.
