La industria profundizó su crisis: cayó 5% en julio y retrocedió a niveles de los primeros meses de Milei

La producción industrial argentina cayó 5% en julio respecto de junio y registró su mayor retroceso mensual en 16 meses, profundizando el escenario de contracción que atraviesa el sector. El indicador volvió a niveles de mediados de 2024, mientras distintas ramas enfrentan dificultades vinculadas con la debilidad del consumo, el avance de productos importados, el aumento de costos y las condiciones de financiamiento.

Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero también retrocedió 4,9% en la comparación interanual. Tanto la serie desestacionalizada como la tendencia-ciclo se ubicaron en su nivel más bajo desde junio de 2024.

El deterioro fue generalizado. Todas las divisiones relevadas mostraron bajas frente a junio, mientras que en la comparación con julio del año pasado también predominaron los resultados negativos, con la industria de la madera como excepción.

Entre los sectores con mayores caídas mensuales se ubicaron Muebles y otras industrias manufactureras, con un retroceso del 13,9%; Productos de metal, maquinaria y equipo, con 8%; y Automotores y otros equipos de transporte, con 6,4%.

En términos interanuales, las contracciones más pronunciadas correspondieron a Maquinaria y equipo (-20,5%), Otros equipos, aparatos e instrumentos (-19,1%) y Prendas de vestir (-15,9%).

Consumo e importaciones presionan sobre la producción

Dentro de las actividades más afectadas aparecen la fabricación de maquinaria agrícola, electrodomésticos y productos electrónicos. En estos sectores, distintos análisis privados señalan una combinación de menor demanda interna y mayor presencia de productos terminados importados.

La industria textil refleja con particular intensidad este escenario. Un relevamiento reciente de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) indicó que el conjunto del sector perdió 26.851 puestos de trabajo formales desde fines de 2023 y registró 750 establecimientos menos.

La entidad también advirtió un cambio en la composición de las importaciones: mientras disminuyen las compras externas de materias primas, hilados y tejidos destinados a la producción, aumentan las de prendas terminadas. “Ingresa producto final en lugar de insumo”, resumió FITA.

La actividad automotriz atraviesa, a su vez, un período de ajuste de la producción. El presidente de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), Rodrigo Pérez Graziano, señaló que las terminales se encuentran en una “etapa de reacomodamiento”, con volúmenes adaptados al nivel de stocks y a la demanda del mercado interno.

Desde la entidad plantearon además la necesidad de avanzar en medidas destinadas a mejorar la competitividad, entre ellas una reducción de la carga impositiva y la ampliación de acuerdos comerciales.

Costos y financiamiento, otros factores de la crisis

A las dificultades para colocar la producción se suma la situación financiera de las empresas. Un informe de la consultora Industria y Desarrollo (I+D), conducida por el exdirectivo de la Unión Industrial Argentina Diego Coatz, identificó tres factores que condicionan actualmente a la actividad: debilidad de la demanda, aumento de costos y mayores dificultades para financiarse.

El estudio señaló que las empresas enfrentan tasas reales positivas para acceder al crédito mientras los precios industriales evolucionan por debajo de determinados costos. Como referencia, indicó una variación del 1,7% en los precios industriales frente a un incremento del 3,1% en el IPC de servicios.

Los datos de julio profundizan así un escenario de retroceso extendido entre las principales ramas manufactureras, con la producción nuevamente en niveles de mediados de 2024 y sectores como maquinaria, indumentaria, automotores y electrónica entre los más afectados.

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