El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), publicó este martes un informe donde anunció que la pobreza infantil bajó en el segundo semestre del 2025 al 42,3% y alcanzó a más de 5 millones de niños y adolescentes.
Se trata de el nivel más bajo alcanzado desde 2018, aunque desde el organismo aclaran que "las estimaciones para el primer semestre de 2026 advierten que podría revertirse". Por su parte, la indigencia tocó el 9,4%.
"El periodo más reciente de la serie, a partir del segundo semestre de 2024, muestra una reducción pronunciada tanto en la pobreza total como en la indigencia. La magnitud de esta reducción es significativa, especialmente si se considera que se produce durante tres semestres consecutivos", destaca el informe.
Sin embargo, aclara, "la lectura del gráfico también pone esa mejora en perspectiva: los valores de 2025 se ubican significativamente por debajo del pico de 2024, pero continúan siendo elevados y no modifican el rasgo estructural de una pobreza extendida de niñas, niños y adolescentes, con niveles similares a los observados en 2018".
Al momento de hablar de números, el trabajo elaborado por el INDEC sobre la base de datos oficiales, 5,1 millones de niñas, niños y adolescentes residían en hogares pobres al cierre de 2025, frente a los 6,3 millones registrados un año antes. En la indigencia infantil, por su parte, hay 1,1 millones de chicos que viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica alimentaria.
La pobreza general se ubicó en el 28,2% durante el segundo semestre de 2025, frente a la de las niñas, niños y adolescentes que tocó el 42,3%. La misma diferencia se mostró al momento de analizar la indigencia: 6,3% para la población total y 9,4% para los menores de edad.
"La primera lectura que surge consistentemente a lo largo de toda la serie es la sobrerrepresentación de chicas y chicos dentro de la pobreza monetaria: las tasas correspondientes a este grupo se ubican por encima de las observadas para la población total", analiza el informe.
En el continuado del análisis, sostiene que "la pobreza entre niñas, niños y adolescentes se concentra con mayor intensidad en hogares con bajo clima educativo, inserciones laborales precarias, residencia en barrios populares y configuraciones familiares con mayores cargas de cuidado".
"Los hogares monoparentales con jefatura femenina continúan enfrentando una exposición elevada a la pobreza, asociada a la combinación de una menor cantidad de personas adultas potencialmente perceptoras de ingresos [y] mayores responsabilidades cotidianas de cuidado", agregó.
