Las ventas en supermercados volvieron a caer en julio y profundizaron la tendencia negativa del consumo

Las ventas en supermercados registraron una caída del 2,1% interanual en julio y del 0,7% respecto de junio, según informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Los datos reflejan la continuidad de la tendencia descendente que comenzó en enero de 2026, en un contexto de retroceso del consumo.

El relevamiento indicó que el ticket promedio fue de $34.981 y que las tarjetas de crédito concentraron el 41,9% de las operaciones. En tanto, el 25,9% de las compras se abonó con débito, el 16,6% en efectivo y el 15,6% mediante otros medios de pago. Las ventas online representaron apenas el 3,1% del total.

Entre los rubros con mayor participación en la facturación de los supermercados se ubicaron los productos de almacén, con el 28%, seguidos por carnes (14,3%), artículos de limpieza y perfumería (12,7%), lácteos (11,5%) y bebidas (10,4%). Por su parte, Chubut, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Río Negro y la Ciudad de Buenos Aires registraron ventas superiores a los $120.000 por habitante.

Los autoservicios mayoristas también cerraron julio con una baja interanual del 1,1%, aunque mostraron una recuperación del 1,2% frente a junio. En los primeros siete meses del año acumularon una contracción del 2,7%, mientras que el ticket promedio alcanzó los $47.535. Los productos de almacén y los artículos de limpieza y perfumería concentraron la mayor parte de las operaciones.

En contraste, los centros comerciales registraron un crecimiento interanual del 1,9% y una mejora mensual del 0,5%. La Ciudad de Buenos Aires encabezó la facturación, con $208.798 millones, mientras que la indumentaria, el calzado, la marroquinería y los artículos deportivos reunieron el 45,5% de las compras.

Los resultados muestran un comportamiento desigual entre los distintos canales comerciales: mientras supermercados y mayoristas continuaron con caídas frente al año anterior, los shoppings lograron cerrar julio con cifras positivas. La utilización de tarjetas de crédito, además, se mantuvo como la principal modalidad de pago en los supermercados.

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