En medio de una seguidilla de amenazas que encendieron alarmas en escuelas de distintas provincias -incluida Misiones-, la Policía salió con un mensaje directo: "No es una broma, es un delito".
Desde la fuerza remarcaron que cada situación de este tipo activa protocolos de intervención policial y judicial, y advirtieron sobre el impacto que generan estos mensajes en la comunidad educativa. “Tienen consecuencias reales”, insistieron.
El foco también estuvo puesto en la circulación de estos contenidos. Según explicaron, cuando las amenazas se viralizan sin control no solo aumentan el miedo, sino que complican la respuesta de las autoridades y amplifican el problema.
Por eso, lanzaron una campaña de concientización con recomendaciones claras: no difundir este tipo de mensajes, conservar las pruebas y dar aviso inmediato a la institución o al 911. “La seguridad también se construye con responsabilidad”, señalaron.
El llamado apunta especialmente a estudiantes y familias, en un contexto donde este tipo de situaciones —muchas veces vinculadas a desafíos virales o bromas— cruzaron un límite. “Cuidar a nuestros chicos también es saber cómo actuar”, remarcaron.
