Nuestra mayor riqueza: los agricultores familiares

Por: Marta Ferreira, Ministra Secretaria de Agricultura Familiar de Misiones

A dos años de la creación de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar, solo sentimos agradecimiento y a la vez admiración.

Agradecimiento a Hugo Passalacqua, quien asumió el desafío de crear un organismo nuevo en una coyuntura de múltiples transformaciones en diciembre 2015.

Admiración a Carlos Eduardo Rovira, quien dio el puntapié inicial al aceptar el surgimiento de la primer Feria Franca en Villa Cabello en el año 1998, siendo intendente de la ciudad de Posadas. Una de las condiciones, en ese entonces, era que el 50% de los productores provengan del cinturón verde de la ciudad Capital, entendiendo ya, desde aquel entonces, que los pequeños agricultores tenían un rol preponderante en la economía misionera.

Estos hechos no pueden quedar aislados cuando hablamos hoy de la Agricultura Familiar. La creación de este organismo es el fruto de años de trabajo, de observación, de estar cerca de los agricultores, y también de la mirada global hacia este mundo que, de manera acelerada ofrece nuevas tendencias en el rubro alimenticio, tendencias que nos favorecen.

A nivel global, las Naciones Unidas y FAO sostienen que solo la agricultura familiar podrá mejorar la seguridad alimentaria y erradicar  la  pobreza en el mundo.

En este escenario, nuestra provincia adopta firmemente el compromiso de llevar adelante como modelo de desarrollo productivo, económico, social y ambiental a la Agricultura Familiar en todas sus expresiones y que hacia ella van destinadas todas las políticas públicas. Ello se concreta con la sanción de la Ley Provincial VIII- Nº 69 “Agricultura Familiar” en el año 2015.

Cabe destacar, también, la importancia que tiene el sector a nivel regional en las provincias del NEA, lo que implica reforzar acciones orientadas a sostener políticas públicas a nivel nacional para este sector mayoritario, altamente vulnerable.

Los más de 50 mil agricultores familiares de Misiones son nuestra mayor riqueza y fortaleza en esta provincia.  Ellos producen alimentos para sus familias y tienen todas las ganas y convicciones de producir para todos los misioneros. Ese universo requiere para su desarrollo como sector, diversificado y dinámico, recursos financieros para garantizar su bienestar social, económico, es decir, un desarrollo humano integral que incluya a niños, jóvenes, mujeres y varones, adultos mayores de las miles de familias de pequeños productores y de los pueblos originarios.

En estos casi dos años, de aprendizaje, de dedicación, hemos apostado a vivir la cercanía como principio central en nuestro accionar técnico-político. Desde cada uno de los integrantes de este equipo que es la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar, consideramos que la empatía y ponerse en el lugar del otro es fundamental para poder llevar adelante políticas que garantizan el desarrollo del sector en todo el territorio de la provincia.

Nosotros los misioneros, que somos una sociedad creativa, corajuda y, que aprendimos a vivir con lo propio, continuaremos trabajando, desde la austeridad con plena responsabilidad y seriedad en el uso de los escasos recursos.

Para mí, como simple servidora, no existe mayor felicidad que estar cerca de los agricultores y de los pueblos originarios.

Podés leer la Revista completa de noviembre en el siguiente Link de la plataforma ISSUU: https://goo.gl/By1eWC.

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