jueves, diciembre 8, 2022

Ricardo Maciel: “El gobierno nacional no está mirando las economías regionales”

El titular del IFAI analizó el perfil de la matriz productiva que impulsa el Gobierno Nacional, y mostró preocupación por los privilegios en favor de la zona centro del país y la desatención a las realidades regionales. Resumió su mirada en una frase: “Hay que dejar de ver la economía en números y mirarla en personas”.

No es muy optimista en cuanto al rumbo de la macroeconomía. Para Maciel, el cambio de la actual situación de decaimiento de casi todas las actividades y la merma de los índices generales de la producción requieren de un “cambio de mirada”, ya que hay una masa muy grande de recursos concentrados que se mueve en función de la especulación financiera.

“El Gobierno Nacional, para que no se ‘dispare’ el dólar, busca que la plata quede dentro del sistema financiero, impulsando altas tasas de ganancia en tiempos breves, y esa política -explica Maciel en el marco de una entrevista con Revista Códigos– favorece al centro del país. A su vez, esos mismos actores del sector financiero, cuando sube el valor internacional de la soja, destinan sus fondos al arrendamiento de campos para producirla, y cuando ese precio baja vuelven a invertir el dinero en el sector financiero”.

Después de afirmar que esa política seguirá en marcha “mientras al Gobierno Nacional le permita cerrar los números de la macroeconomía”, critica esa mirada centralista: “A pesar de que el sector sojero no tiene productores, el Gobierno Nacional mira ahí y no a las economías regionales”, y subraya: “No hay productores sojeros, hay contratistas, porque los dueños del capital están en otro lado, y se dedican a la colocación de valores”.

Maciel diferencia la realidad provincial de ese perfil porque “acá no tenemos ese movimiento tan importante de recursos y porque nuestra variable son las personas. No se necesita solo generar crecimiento económico, sino también desarrollo. Misiones -acentúa- es una de las últimas provincias con alto porcentaje de pequeños productores y sufrimos mucho el embate de los noventa. Si bien nos recuperamos y mantuvimos, un segundo golpe como el de esos años será difícil de revertir”.

 

El Ingenio Azucarero de San Javier producirá energía reaprovechando el bagazo de la caña

En torno a la actividad azucarera, en la que el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) tiene un fuerte trabajo, Maciel resalta el rol del Estado a la hora de impulsar y consolidar la eficiencia productiva y la distribución del ingreso de la cadena, en el marco de una macroeconomía -como viene explicando- poco favorable.

“Este es un año donde tuvimos la satisfacción de poner en marcha todo lo que tiene que ver con la industria. Habíamos planeado hacer desde 2013 y durante 5 años inversiones parciales en diferentes áreas del complejo industrial, que para la actualidad ya es bastante vieja y requería de un fuerte proceso de modernización y mantenimiento. Hasta el momento, hemos invertido en el funcionamiento del trapiche, en el sistema de decantadores y las calderas, y además vamos a generar bastante energía a partir del reaprovechamiento del bagazo de la caña. Eso -remarcó- permitirá aliviar el uso de la red pública y ayudará a San Javier en su normal desempeño”.

Precisó que ahora “contamos con una caldera que hacía 20 años se había traído y le sumamos combustión a gas, lo que nos permitirá generar vapor para la destilería, la producción de azúcar y también para un turbo generador. En pocos días -adelantó- haremos las primeras pruebas y empezaremos a tener energía propia”.

Luego, y en cuanto a la fábrica, aseguró que la misma “está en condiciones de garantizar un producto de calidad e inocuidad, especialmente del azúcar, cumpliendo con todos los requerimientos industriales y de alimentos propios del mercado”.

Esa mejora fabril permite además realizar un trabajo con los productores para mejorar la calidad de la caña implantada. “Como ya no tenemos inconvenientes que compliquen a los productores, que antes sí ocurría cuando -por ejemplo- se paraba la planta de molienda y eso demoraba la recepción de la caña, ahora podemos mirar hacia adelante y pensar en estudiar una mejora de la variedad de caña, que tienda a mejorar el rendimiento tanto para el productor como para la fábrica”.

Reconversión ante una competencia desigual

Un segundo tramo de este aspecto tuvo que ver con los rindes y los precios de la caña de azúcar en el presente año. Maciel indicó que “este año, y a pesar de que la planta estaba preparada, se demoró un poco el inicio de la zafra por la cuestión climática. El frío, la lluvia y el poco sol no favoreció el pleno desarrollo de las plantas”.

Más allá de ello, el funcionario destacó que se llegó a un buen acuerdo de precios con el productor. “Incrementamos un 17 por ciento los montos que reciben, y modificamos el sistema de pagos. El año pasado -recordó- pagábamos por tonelada de producto ingresado más un plus que se lo conoce por ‘porcentaje por dulzura’, que los llevaba a 930 pesos por tonelada aproximadamente. Este año, el acuerdo es de 1.000 pesos por tonelada como único pago, lo que evita dudas o conflictos acerca de ese criterio”.

También se ocupó de explicar la manera en que la producción misionera se inserta en los mercados y las estrategias dispuestas para favorecer y sostener el crecimiento sectorial; detallando las particularidades de la actividad local.

“En Misiones tenemos 600 productores y 2.200 hectáreas de producción, y como la cosecha es a mano el costo por tonelada que se paga, esos mil pesos, es poco más del doble de lo que se paga en Tucumán”, indicó Maciel, para explicar la diferencia competitiva y los precios finales en góndola entre ambas provincias.

“En Tucumán la cosecha es mecanizada y se paga bajo el sistema ‘maquila’, una modalidad mediante la cual el productor entrega la caña pero no recibe dinero sino el azúcar resultante de la molienda (descontado un porcentaje para el ingenio) que luego comercializa con un fraccionador. Acá en cambio al productor se le paga el 70 por ciento a la semana y el 30 por ciento restante a los 30 días”, grafica.

Ante esa situación, la estrategia es pensar en la producción de alcohol. “La mayoría de los ingenios de Tucumán, Salta y Jujuy se reconvirtieron y tienen cuota de biocombustible para hacer bio-etanol, dejando de producir el alcohol que hoy hacemos nosotros, uno de buena calidad y alta demanda, para bebidas y uso medicinal”, explicó.

Yerba mate: “El sistema financiero sigue marcando la pauta”

La cuestión de la macroeconómica vuelve a ser parte de la charla. No se pueden separar los tantos a la hora de hablar de las actividades productivas, mucho más aun cuando las asimetrías de frontera y la situación geográfica de Misiones son determinantes para cualquier ecuación.

“Para todos los cultivos de una provincia chica, periférica y en zona de frontera como la nuestra, la producción de alimentos siempre está en alerta, especialmente con Brasil al lado. Con Paraguay no es tan perjudicial para la cuestión productiva, no competimos con ellos, pero con Brasil sí, ya que si vuelve a devaluar toda nuestra producción de cerdos, verduras, lácteos y granos -en la zona de los municipios de frontera- sufrirá muchísimo”, sostiene Maciel.

Después de recordar que una situación muy semejante se vivió en la década del ‘90, tiempos de economía liberal, el titular del IFAI desagregó el fondo del último conflicto que se dio a la hora de discutir los precios de este sector.

“Que se haya establecido un plazo de pago de 180 días se debió especialmente a una alta especulación y una política económica nacional que la favoreció. Las 7 u 8 industrias que compraban materia prima tenían mejor rendimiento de su plata en el sistema financiero, en plazos fijos de 38 a 40 por ciento anual de interés, que en el circuito comercial; mientras que a su vez, las pequeñas y medianas empresas -cooperativas o privadas- encontraban altísimas tasas de interés a la hora de pedir un crédito. Ese panorama limitó muchísimo la producción, a lo que hay que agregarle un consumo interno acotado”.

Esa descripción es la que lo llevó a una afirmación tajante: “El sistema financiero sigue marcando la pauta, y si es más importante que el sector productivo vamos a sufrir las consecuencias como provincia productora que somos. Acá -lamentó- el que especula sigue ganado mucho dinero”.

Finalmente, y respecto a ese proceso de discusión sobre el precio de la yerba mate, que llevó a los productores a tomar la sede del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Maciel comenta que “la relación con los yerbateros que protestaban quedó bien”.

“Como Estado uno siempre interviene en el conflicto para mediar, llevando los planteos a los lugares de decisión, y como en el INYM están representados todos los sectores, es difícil llegar a una solución completa dado que esos mismos actores tienen que interactuar luego en la dinámica del mercado, o en algunos casos, como el de la cupificación, votar en contra de los intereses de algunos de los propios actores”, concluyó.

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