martes, enero 13, 2026

Los salarios y jubilaciones cayeron hasta 33% real en la era Milei

Los ingresos reales de los argentinos cerraron 2025 por debajo de los niveles de 2023 en casi todos los sectores, con una excepción clara: los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Según un informe del economista Nadin Argañaraz, elaborado en base a datos de ANSES, INDEC y el Banco Central, los mayores perdedores durante la gestión de Javier Milei fueron los empleados públicos nacionales, cuyos salarios registraron una caída superior al 30% real entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025.

La pérdida salarial de los estatales se concentró principalmente en 2024, pero se profundizó en 2025: el primer año del gobierno libertario cerró con una baja del 27% respecto a noviembre de 2023, mientras que al finalizar 2025 el recorte alcanzó el 33,5%. En contraste, los salarios de los trabajadores privados registrados mostraron el menor deterioro, con una caída acumulada de apenas 1,5% en 2025, tras haber retrocedido 6,1% en 2024. Aun así, ningún sector logró recuperar el poder adquisitivo previo al cambio de gobierno.

En el caso de los trabajadores provinciales, la pérdida salarial se moderó durante 2025. Mientras que en 2024 el retroceso fue del 18,1% real, al cierre del año siguiente la caída se redujo al 10,9%, con una recuperación más rápida que la observada en los haberes nacionales, en un contexto marcado por las elecciones legislativas de medio término.

Las jubilaciones también continuaron perdiendo poder adquisitivo, con mayor impacto en el haber mínimo que incluye el bono, congelado desde marzo de 2024. El ingreso jubilatorio mínimo cayó 14,9% real entre 2023 y 2024 y volvió a descender 13,8% en 2025. Según el estudio, quienes cobran la mínima con bono perdieron el equivalente a 1,4 haberes reales de noviembre de 2023. En cambio, las jubilaciones sin bono mostraron una leve mejora hacia el cierre de 2025, aunque el sistema previsional en su conjunto terminó el año con una caída real del 9,1%.

La AUH fue la gran excepción. Los beneficiarios finalizaron 2025 con un poder adquisitivo 67,2% superior al de 2023, luego de haber registrado ya una suba real del 47,4% en 2024. Esta mejora, junto con una mayor captación de ingresos informales, contribuyó a la reducción de la pobreza, que pasó del 38,1% en el segundo semestre de 2024 al 31,6% en la primera mitad de 2025.

De acuerdo con Argañaraz, el recorte del gasto salarial fue una de las principales herramientas del Gobierno nacional para sostener el equilibrio fiscal y financiar aumentos en partidas como jubilaciones y AUH, en un esquema que redistribuyó ingresos pero profundizó la pérdida del poder adquisitivo de amplios sectores del trabajo formal.

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