El Gobierno colocó $12,16 billones en deuda en pesos durante la segunda licitación de agosto y alcanzó un rollover del 95,96%, por debajo del 100% de los vencimientos. La operación implicó que alrededor de $500.000 millones quedaran en el mercado, en momentos en que la Secretaría de Finanzas busca modificar su estrategia de financiamiento y atender la demanda de cobertura de corto plazo.
La Secretaría de Finanzas, dependiente del Ministerio de Economía, informó que recibió ofertas por $13,18 billones. Del total adjudicado, una parte importante de la demanda se concentró en la letra con vencimiento en noviembre, que representó cerca de la mitad de lo colocado.
Los instrumentos ajustados por el tipo de cambio oficial, en cambio, tuvieron una menor aceptación por parte de los inversores.
El resultado estaba dentro de las expectativas del mercado, que anticipaba una renovación cercana al 100%, aunque inferior a los niveles registrados en licitaciones anteriores. En el primer llamado de agosto, el Tesoro había logrado renovar incluso por encima del total de vencimientos.
El cambio de estrategia del Tesoro
El menor nivel de rollover responde a un cambio en la estrategia financiera del Gobierno. La Secretaría de Finanzas comenzó a evitar el pago de tasas más elevadas para extender los vencimientos hacia períodos posteriores a las elecciones.
En este contexto, el costo de trasladar deuda hacia plazos más largos aumentó, especialmente ante la incertidumbre sobre el escenario político y las perspectivas electorales del oficialismo.
La decisión de no renovar la totalidad de los vencimientos permite, al mismo tiempo, liberar pesos hacia el sistema financiero, algo que adquiere relevancia en un mercado que atravesó semanas de menor liquidez.
Una inyección de pesos al mercado
El equipo de Research de Puente estimó que la operación significó una expansión de alrededor de $500.000 millones. Según el análisis de la sociedad de bolsa, el Tesoro podrá afrontar esa diferencia con los depósitos que mantiene en el Banco Central.
Puente había proyectado previamente un rollover de entre el 90% y el 100%, por lo que consideró que el resultado se ubicó dentro de ese rango. La entidad vinculó la renovación inferior al 100% con las condiciones de liquidez más ajustadas que atraviesa el mercado.
En ese escenario, la liberación de pesos podría contribuir a aliviar la escasez de liquidez y ejercer presión sobre las tasas de interés, que habían comenzado a normalizarse en los últimos días.
El análisis también señaló que el Tesoro pagó cierto premio respecto del mercado secundario, principalmente en la nueva LECAP y en el instrumento de vencimiento más corto, aunque ese diferencial fue menor al observado en licitaciones anteriores.
Menor demanda por instrumentos vinculados al dólar
Otro dato que llamó la atención fue la baja suscripción de la LELINK con vencimiento en octubre, particularmente porque en agosto vencen unos US$2.600 millones de este tipo de instrumento.
Según Puente, el comportamiento podría estar relacionado con una rotación de posiciones desde las LELINK hacia los futuros de dólar, instrumentos que requieren una menor inmovilización de pesos.
Por su parte, el analista de mercados Martín de la Fuente consideró acertado el nivel de rollover alcanzado por el Ministerio de Economía. Señaló que, pese a una mejora en las condiciones de liquidez respecto de semanas anteriores, la operación permitió una inyección neta de pesos cercana a los $400.000 millones al sistema.
De esta manera, la segunda licitación de agosto dejó dos datos centrales: el Tesoro consiguió refinanciar prácticamente la totalidad de sus vencimientos, pero decidió no renovar el 100% y priorizó una menor presión sobre las tasas y una mayor disponibilidad de pesos en el mercado.
