viernes, septiembre 24, 2021

Tras un año de asistencia a las Pymes, en el 2021 el foco estará puesto en la reactivación

El dato impacta por la magnitud: la economía argentina se desplomará este año en torno al 12% (podría morigerarse en el último trimestre y terminar con un retroceso del 9% o 10%). La pandemia del coronavirus y el largo aislamiento conspiraron contra la actividad. En ese contexto de estrepitosa caída, las mipymes fueron las que más sufrieron, sobre todo en los sectores más afectados en las diversas fases del aislamiento como construcción, comercio, turismo y gastronomía.

Desde el comienzo de la cuarentena allá por el 20 de marzo pasado, solo los sectores esenciales siguieron con niveles normales de producción. Ahora, los últimos datos oficiales y privados son consistentes con una incipiente recuperación, aunque aún persisten bajos niveles de producción y ventas. Por caso, el quinto informe del Centro de Estudios de la UIA (CEU-UIA) sobre el Impacto del Covid en empresas, arroja que en octubre un 40% de establecimientos registró caídas en la producción mayores al 25%, pero otro “40% ya se encontraba produciendo a un nivel igual o mayor al que registraron durante el mismo período del año pasado”. En cuanto a las ventas, el 43% de las empresas todavía afrontaba una caída en las ventas reales superior al 25%. Mientras que otro 19% registraba contracciones de hasta el 25%.

Por su parte, el índice adelantado de producción industrial del Ministerio de Desarrollo Productivo cerró con un crecimiento del 2,4% interanual, con el 51% de las plantas consumiendo más energía que en noviembre de 2019, lo cual pareciera indicar que más de la mitad de las plantas está produciendo más que el año pasado.

Este panorama de lenta puesta en marcha de la economía queda en evidencia con un relevamiento de la Fundación Observatorio Pyme (FOPYME) que arroja que “el promedio nacional de empresas con riesgo de cierre ronda el 8%. Se trata de 61 mil mipymes que ocupan 263 mil trabajadores”. En esa línea, la proporción de empresas con riesgo de cierre es superior en el sector del Comercio (10%), que en Servicios (9%) y que en la Construcción e Industria Manufacturera, ambas con el 7%.

Allá por el 10 de diciembre de 2019, cuando el gobierno de Alberto Fernández se puso en marcha, uno de los objetivos para “encender la economía”, tal la promesa de campaña, era recrear el mercado interno fortaleciendo el poder adquisitivo de los argentinos, y como resultante darles impulso a las ventas de las pymes domésticas, dándole forma a un círculo virtuoso de consumo y producción nacional.

La pandemia trastocó los planes por completo, y lo que era un plan de acción le dio lugar a un plan de primeros auxilios para atender la emergencia económica derivada de la pandemia del coronavirus. Con la producción frenada en más del 80% de las empresas debido a la estricta cuarentena, el Gobierno lanzó el programa de Asistencia a la Producción y el Trabajo (ATP) para el pago del salario complementario.

Según datos oficiales a los que accedió Ámbito, el ATP para el pago de salarios alcanzó a 306 mil empresas que recibieron al menos un salario complementario, de las cuales más de 254 mil fueron pymes, y 2,9 millones de trabajadores cobraron al menos un ATP. El impacto positivo del programa puede medirse por la morigeración de la reducción del empleo asalariado formal que cayó 2,7% entre febrero y junio, muy por debajo del 10,3% registrado por Brasil y del 15% sufrido por Chile en el mismo período para la misma categoría ocupacional.

En el marco de la asistencia, la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores (SEPYME), que conduce Guillermo Merediz, lleva ejecutados este año más de $100 mil millones. Fuentes de la cartera lo comparan con el gobierno de Mauricio Macri, y recuerdan que, en 2018, el presupuesto total fue de $3.800 millones y en 2019 fue aún menor, con $3.500 millones, a lo que hay que sumarle una inflación del 47,5%.

El 87% del presupuesto ejecutado este año en SEPYME estuvo destinado a contener los efectos económicos de la pandemia, a través de las transferencias al FONDEP (Fondo Nacional de Desarrollo Productivo) y al FOGAR (Fondo de Garantías Argentino) para los ATP a tasas del 0% y subsidiadas, la línea mipyme al 24% y apoyo al sistema productivo nacional mediante créditos y Aportes No Reembolsables.

Una nueva comparación también sirve para dimensionar la ayuda estatal. Este año, el FOGAR ya le otorgó respaldo a 56.000 pymes y 550.000 monotributistas y autónomos. En el 2019, el FOGAR lo había hecho apenas a 1.600 pymes. Además, en 2020 se lanzaron 21 líneas de financiamiento, que suman $196.500 millones entre los montos ejecutados y comprometidos.

Más allá de las obligaciones de asistencia como consecuencia de la pandemia, en la SEPYME procuraron mantener viva la hoja de ruta fijada a principios de año cuando el coronavirus era un problema al otro lado del mundo. Fuentes de la secretaría señalaron a Ámbito que “los ejes fundamentales de la gestión estuvieron centrados en las políticas de financiamiento que promoviesen la inclusión financiera, y en las políticas de mejora de la productividad y competitividad de las pymes”. Es por eso que se creó una subsecretaría específica, y se recuperaron y fondearon programas que estaban abandonados como el Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC) con un desembolso de $450 millones, un instrumento histórico muy conocido por las pymes y que estaba desfinanciado. La convocatoria 2020 acaba de cerrar y en las próximas semanas van a iniciarse las asistencias técnicas. “En el 2021, esperamos acompañar los proyectos de entre 4.000 y 5.000 pymes. Además, se financiarán proyectos asociativos para promover cluster exportadores”, contaron desde la SEPYME.

También están en marcha el Programa de Competitividad de Economías Regionales (Procer) mediante Aportes No Reembolsables por $460 millones, y el Plan de Desarrollo Federal Exportador Pyme, con una inversión de $20 mil millones para impulsar las capacidades exportadoras de 15.000 pymes de todo el país. Además, en el Banco de la Nación Argentina está disponible la línea de inversión productiva que tiene un monto total de $10.000 millones y “recuperó el crédito a mediano plazo, algo que no existía en Argentina desde hace años”, destacaron las mismas fuentes. En tanto que el BICE promueve la línea de internacionalización, por un monto total de u$s35 millones, mediante créditos de pre-financiación de exportaciones hasta u$s300.000 con un plazo de 6 meses, y también la línea de inversión productiva, por un monto total de $2.000 millones.

Con la decisión tomada de avanzar en la etapa pospandemia, con buena parte del éxito pendiendo del éxito de las vacunas contra el coronavirus, el Gobierno buscar retomar la agenda pensada cuando asumió el 10 de diciembre. El foco desde el punto de vista productivo estará sobre las pymes “con el objetivo de mejorar la competitividad, tanto para el mercado interno como para el perfil exportador”, dijeron fuentes oficiales.

De cara a 2021, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, anunció ante los industriales de la Unión Industrial Argentina (UIA) que el Gobierno promoverá créditos por $500.000 millones para las pymes el próximo año en el marco del Plan de Reactivación e Inclusión Financiera, que incluye créditos directos a través del Fondo de Desarrollo Productivo (FONDEP) y financiamiento vehiculizado a través de la banca pública y privada. Todas las líneas cuentan con tasas subsidiadas de entre el 18 y el 25% de acuerdo a cada caso, y están destinadas a los sectores industrial, agroindustrial y servicios industriales.

El primer paso se dio el jueves pasado con la primera subasta de cupos de créditos con tasa de interés bonificada correspondientes a la Línea de Inversión Productiva para Pymes (LIP Pymes) entre entidades financieras de todo el país. La oferta de los bancos para ofrecer estos créditos superó en un 173% el cupo establecido de $20.000 millones, y se estableció que en las próximas semanas se realizará una nueva subasta de $20.000 millones.

“La compulsa, de la que participaron 25 bancos públicos y privados, dejó en claro el alto interés del sistema bancario en contar con esta línea crediticia para ofrecer a su cartera de clientes. A partir de ahora, las entidades adjudicatarias están obligadas a tener disponible esta línea de financiamiento en todas las sucursales del país, de modo de garantizar que la oferta crediticia sea federal y no se concentre en CABA y en la provincia de Buenos Aires”, informó la cartera productiva.

Los créditos LIP Pymes tendrán un plazo de hasta 61 meses con 6 de gracia, y una tasa de interés fija del 25% anual, de la cual podrán bonificarse 2 puntos porcentuales más en el caso de pymes que registren exportaciones en los últimos 24 meses y 1 punto porcentual extra en el caso de las pymes que sean lideradas o propiedad de mujeres. De esta forma, la tasa fija a la que se financien las pymes puede llegar hasta el 22% anual de acuerdo a las características de la empresa solicitante. El monto máximo a financiar será de $70 millones por empresa, que podrán destinarse a la adquisición de bienes de capital de producción nacional (incluyendo leasing) y la construcción o adecuación de instalaciones, con hasta un 20% de capital de trabajo asociado.

Fuente: Ámbito

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