viernes, enero 16, 2026

La yerba mate acumula meses de caída y preocupa al sector productivo

La actividad económica de noviembre de 2025 mostró un desempeño más débil que en los dos meses previos, con señales de desaceleración vinculadas al aumento de las tasas de interés y a la caída del consumo interno. De acuerdo con el informe El Pulso del Agro de Coninagro, nueve sectores registraron variaciones interanuales negativas, el mayor nivel de retrocesos observado en lo que va del año.

Dentro de ese escenario, la yerba mate aparece como uno de los sectores más comprometidos. La producción acumula tres meses consecutivos en baja y presenta una caída del 10,3% en el ingreso de hoja verde entre enero y noviembre. El retroceso sostenido expone problemas estructurales de la actividad y refuerza la necesidad de medidas nacionales que permitan sostener la producción y dar previsibilidad a la cadena.

La situación se agrava en un contexto de creciente tensión institucional. El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) continúa perdiendo funciones, lo que deja en una situación de mayor vulnerabilidad a las familias productoras. A esto se suma la decisión de incrementar la tasa de control o estampilla en torno al 30%, una medida que generó fuertes cuestionamientos en el sector. De avanzar con la aprobación nacional, el aumento tendría impacto directo en los costos y se trasladaría al precio final en góndola, con efectos sobre el consumo.

El informe de Coninagro también reflejó resultados negativos en otros rubros, como la producción de soja y carne bovina, la molienda de trigo, las ventas de frutas y verduras, el despacho de vino, la producción de biodiesel y las exportaciones agroindustriales, afectadas en este último caso por el adelanto de operaciones tras la eliminación temporal de derechos de exportación.

En contraste, once sectores se mantuvieron en terreno positivo y acumularon al menos dos meses de crecimiento. Se destacaron la producción de maíz, trigo, leche, carne aviar y porcina, aceites y bioetanol, junto con las ventas de carnes y lácteos. Las exportaciones agroindustriales y la importación de fertilizantes mostraron el mayor dinamismo, con subas interanuales superiores al 18% y al 65%, respectivamente.

El crecimiento de las importaciones de fertilizantes estuvo impulsado por el avance de la campaña agrícola. La siembra de soja alcanzó el 88,3% del área proyectada, por debajo del nivel de la campaña anterior, mientras que las estimaciones de producción se mantienen en 48,5 millones de toneladas, frente a las 50 millones obtenidas en el ciclo previo.

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