El Gobierno nacional resolvió eliminar el programa Volver al Trabajo a partir de abril, una medida que impactará a unos 900.000 beneficiarios en todo el país, incluidos cerca de 45.000 en Misiones, quienes dejarán de percibir la asistencia mensual de aproximadamente 78.000 pesos.
La decisión fue confirmada por el Ministerio de Capital Humano de Argentina, a cargo de Sandra Pettovello, que informó que el último pago se realizará el 9 de abril. A partir de entonces, el esquema será reemplazado por un sistema de vouchers para capacitación laboral.
Un cambio en el modelo de asistencia
El nuevo mecanismo implica un giro en la política social, con foco en la formación para el empleo. Si bien la inscripción a los cursos será voluntaria, quienes participen deberán cumplir con requisitos de asistencia obligatoria.
Los beneficiarios podrán optar por distintas propuestas dentro de una red federal de capacitación, aún en desarrollo, con contenidos a cargo de empresas y centros de formación. Además, el Estado transferirá los fondos de manera directa a los participantes, sin intermediación de organizaciones sociales.
Argumentos oficiales y ahorro fiscal
Desde el Gobierno sostienen que la medida permitirá un ahorro fiscal estimado en hasta 60.000 millones de pesos mensuales. En esa línea, la administración de Javier Milei argumenta que el esquema anterior no logró mejorar de manera significativa la inserción laboral formal y, en cambio, fomentó mecanismos de intermediación.
El programa Volver al Trabajo estaba destinado a personas de entre 18 y 49 años, mientras que la asistencia social alcanzaba a mayores de 50 años hasta la edad jubilatoria.
Impacto en Misiones
El ministro de Desarrollo Social de Misiones, Fernando Meza, recordó que los beneficiarios atravesaron un proceso de revalidación en 2023 para continuar en el programa.
“Misiones fue una de las primeras provincias en implementar la validación presencial. De las casi 45.000 personas, la discontinuidad fue mínima, con menos de 400 casos por incompatibilidades”, explicó.
Con la eliminación del programa, se abre un nuevo escenario para miles de misioneros que deberán reconfigurar su acceso a políticas de asistencia y capacitación laboral, en un contexto de cambios en el enfoque de la política social a nivel nacional.
