La cumbre del Norte Grande que se realizará en agosto en Posadas no será un encuentro más para Hugo Passalacqua. Será la primera gran vidriera política del Gobernador luego del quiebre con Carlos Rovira y el escenario elegido para exhibir el nuevo esquema de poder que comenzó a construir dentro del Estado misionero.
Mientras la agenda oficial hablará de infraestructura, desarrollo y federalismo, puertas adentro la prioridad es otra: consolidar un gobierno propio, con funcionarios alineados al proyecto político del mandatario y terminar de desplazar a los dirigentes identificados con el rovirismo.
Ese proceso ya comenzó. En los últimos días, el Ejecutivo eliminó ministerios, fusionó áreas, reemplazó funcionarios y avanzó sobre empresas estratégicas como Energía de Misiones, donde designó al intendente Julio "Chun" Barreto como nuevo presidente. También removió a la titular de ATM (Agencia Tributaria Misiones), histórico espacio del rovirismo. Según distintas fuentes políticas, los cambios continuarán en organismos como Marandú Comunicaciones, el Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC) y Multimedios Sapem, donde también se analizan reemplazos.
La estrategia responde a un objetivo político claro: llegar a 2027 con una estructura estatal controlada por dirigentes que respondan directamente a Passalacqua y no al nuevo espacio de Carlos Rovira, Encuentro Misionero.
En paralelo, el Gobernador busca reconstruir la base política que históricamente sostuvo a la Renovación. El respaldo de la mayoría de los intendentes, las reuniones regionales de Gabinete y la conformación del espacio "Movimiento por lo que Viene" forman parte de esa arquitectura que intenta ampliar el oficialismo con sectores del peronismo, del radicalismo y dirigentes que en los últimos años se alejaron del rovirismo.
El otro frente de tensión aparece en el Congreso. En el entorno del mandatario reconocen el malestar por el posicionamiento que vienen adoptando los legisladores nacionales que aún responden políticamente a Rovira, especialmente luego de la sesión del Senado que abrió el debate sobre la flexibilización de la venta de tierras rurales a extranjeros. Esa diferencia quedó expuesta y profundizó la distancia entre la Gobernación y el espacio Encuentro Misionero.
En ese contexto, la reunión del Norte Grande tendrá una carga política especial. Passalacqua buscará mostrarse como el único interlocutor institucional de Misiones frente a los demás gobernadores y consolidar una imagen de conducción propia, en un momento donde la provincia atraviesa la mayor reconfiguración interna del oficialismo desde la creación de la Renovación.
Mientras tanto, el recambio de nombres dentro del Estado continúa avanzando. En la Casa de Gobierno aseguran que todavía quedan movimientos por anunciar y que la reestructuración recién comienza. El mensaje político parece ser claro: el poder provincial cambió de manos y la administración comienza a reflejar esa nueva realidad.
