El Niño podría alcanzar una intensidad histórica y provocar temperaturas extremas hasta 2027

El fenómeno climático de El Niño continúa intensificándose y podría convertirse en uno de los más fuertes jamás registrados, según las últimas proyecciones del International Research Institute for Climate and Society (IRI). Los modelos analizados anticipan un aumento significativo de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, con anomalías que podrían superar los 3 °C durante los próximos meses.

De acuerdo con las previsiones, los 22 modelos climáticos consultados coinciden en que El Niño seguirá fortaleciéndose durante el período 2026-2027. Las estimaciones apuntan a que alcanzaría su máxima intensidad entre octubre y febrero, con temperaturas oceánicas considerablemente superiores a los valores habituales.

Los especialistas explicaron que estos episodios suelen desarrollarse entre abril y junio y alcanzan su mayor intensidad hacia finales del año. Generalmente, El Niño tiene una duración de entre 9 y 12 meses, aunque en determinadas ocasiones puede extenderse hasta dos años. Su aparición se produce, en promedio, cada dos a siete años.

En paralelo, investigadores del Climate Impact Lab advirtieron sobre las posibles consecuencias del calentamiento asociado al fenómeno. Según las proyecciones difundidas, las temperaturas terrestres podrían ubicarse 1,2 °C por encima de lo normal, mientras que la cantidad de días de calor extremo aumentaría un 44% respecto de un año habitual.

Uno de los escenarios analizados contempla hasta 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor extremo entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. Las estimaciones señalan que Nigeria podría registrar 31.400 fallecimientos, seguida de Indonesia, con 19.300, y Sudán, con 17.600. Para la región africana del Sahel, que incluye países como Níger y Chad, se proyectan 66.800 muertes adicionales durante ese período.

Los investigadores advierten que el incremento de las temperaturas podría exponer a millones de personas a condiciones de calor que, según las tendencias del calentamiento global, no serían habituales hasta dentro de dos décadas. Estas cifras corresponden a proyecciones sujetas a incertidumbre y no a consecuencias confirmadas, mientras continúa el seguimiento de la evolución de El Niño y sus posibles efectos climáticos.

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