El Gobierno de Misiones presentó los avances del Plan Estratégico del Sector Frutícola (PESF), una iniciativa que identificó ocho líneas de acción para fortalecer la producción, mejorar la comercialización y promover inversiones en las distintas cadenas frutícolas de la provincia. El diagnóstico, desarrollado durante 2025 y 2026, permitirá avanzar en una agenda de trabajo para 2027, con participación de organismos públicos, instituciones técnicas y representantes del sector productivo.
Los resultados fueron expuestos este martes 3 de noviembre en Biofábrica Misiones, durante una jornada organizada por el Ministerio del Agro y la Producción. El encuentro reunió a representantes del INTA, SENASA, INASE, universidades, organismos provinciales y entidades vinculadas con la actividad, con el objetivo de analizar las principales dificultades del sector y establecer prioridades de intervención.
El relevamiento se concentró inicialmente en 12 especies frutales no cítricas: ananá, arándano, banano, ciruelo, durazno, mamón, mango, maracuyá, nuez pecán, palto, pitahaya y vid. La producción citrícola será incorporada en una etapa posterior, mediante un análisis específico de sus características y necesidades.

Entre los principales desafíos identificados aparecen el acceso al financiamiento, la disponibilidad de material genético de calidad, la asistencia técnica, la infraestructura de empaque, la logística y las dificultades de comercialización. También se planteó la necesidad de contar con información actualizada sobre superficies cultivadas, rendimientos, volúmenes de producción y mercados de destino.
El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó la importancia de articular las capacidades institucionales para acompañar el crecimiento de la actividad. “Misiones tiene una gran diversidad productiva y un importante potencial frutícola que necesita planificación, acompañamiento e inversión. Este Plan nos permite construir una visión compartida, articular las capacidades de las instituciones y generar mejores condiciones para que las cadenas productivas crezcan y encuentren nuevas oportunidades de desarrollo”, expresó.
Diagnóstico productivo y oportunidades de crecimiento
El Plan comenzó a elaborarse a fines de 2025 mediante la conformación de un equipo interinstitucional. Durante 2026 se desarrollaron reuniones técnicas y relevamientos para identificar las particularidades de cada cadena, contemplando diferencias en las escalas de producción, los sistemas de manejo y los canales comerciales.
El análisis permitió establecer que el ananá y el banano abastecen principalmente mercados locales y provinciales, mientras que la palta Hass participa de circuitos comerciales extraprovinciales. Por su parte, el mamón y el maracuyá presentan una vinculación importante con la industria y el procesamiento de frutas.

La subsecretaria de Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, explicó que las diferencias entre las actividades requieren respuestas específicas. “Tenemos producciones con características y niveles de desarrollo muy diferentes. Por eso, necesitamos conocer en profundidad cada realidad, identificar sus dificultades y reconocer las oportunidades existentes. El objetivo es que las acciones del Plan respondan a las necesidades concretas del sector y se construyan de manera articulada”, sostuvo.
El diagnóstico también reconoció fortalezas vinculadas con la diversidad de especies, las experiencias comerciales e industriales existentes y la disponibilidad de capacidades técnicas en la provincia. Sin embargo, advirtió sobre limitaciones estructurales que afectan distintas etapas de las cadenas productivas, desde los viveros y las chacras hasta el procesamiento y la distribución.
Los ocho ejes definidos para el sector frutícola
A partir de los resultados obtenidos, el Ministerio del Agro y las instituciones participantes establecieron ocho líneas estratégicas que orientarán las futuras acciones:
- Innovación tecnológica: mejorar el acceso a material genético de calidad, fortalecer la propagación vegetal y evaluar nuevas especies y variedades.
- Asistencia técnica y producción: ampliar la capacitación, el acompañamiento a productores y la transferencia de conocimientos.
- Financiamiento e inversiones: identificar herramientas crediticias e incentivos para infraestructura, equipamiento y desarrollo productivo.
- Formalización, trazabilidad y sanidad: fortalecer los registros, controles sanitarios y mecanismos de seguimiento de la producción.
- Comercialización y logística: mejorar las condiciones de empaque, conservación, distribución y acceso a nuevos mercados.
- Valor agregado e industria: promover el procesamiento de frutas, la diversificación de productos y el aprovechamiento de la infraestructura agroindustrial.
- Información estratégica: actualizar los datos sobre productores, superficies, rendimientos y destinos comerciales para mejorar la planificación.
- Articulación institucional: coordinar acciones entre organismos públicos, universidades, organizaciones productivas y empresas privadas.
Una agenda de trabajo para 2027
Durante la presentación, los organismos participantes analizaron sus capacidades técnicas y posibles aportes para avanzar en la implementación del Plan. Entre ellos estuvieron las estaciones experimentales del INTA Montecarlo y Cerro Azul, Biofábrica Misiones, la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM, la UNAU, el Ministerio de Industria, el IMaC, el Colegio de Ingenieros Agrónomos, la Municipalidad de Almafuerte y el Fondo de Crédito de Misiones, además de SENASA e INASE.
El próximo paso será transformar los resultados del diagnóstico en una agenda de acciones para 2027, con prioridades diferenciadas según las necesidades de cada producción y las posibilidades de intervención de las instituciones involucradas.
La planificación busca orientar futuras políticas públicas e inversiones destinadas a mejorar las condiciones de producción, fortalecer la industria y ampliar las oportunidades comerciales de las frutas cultivadas en Misiones.
De esta manera, el Plan Estratégico del Sector Frutícola establece una base de trabajo para abordar las dificultades identificadas y coordinar medidas que permitan desarrollar las distintas cadenas productivas de la provincia.



